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jueves, junio 20, 2013

¿Qué es el Hombre?

¿Qué es el Hombre?

En los tres primeros capítulos de Génesis vemos la historia de la creación y caída del hombre.

En Génesis 1:26-27 vemos que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
           
En 1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

El hombre es imagen de Dios en el sentido que es un ser espiritual, tal como Dios lo es y es semejanza de Dios en el sentido que es trino como Dios.

Juan 4:24
24  Dios es Espíritu;  y los que le adoran,  en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Como vimos en 1 Tesalonicenses 5:23, el hombre posee tres partes: un espíritu, un alma y un cuerpo, que aunque los separamos por cuestión de estudio, es una unidad.

El espíritu es la parte central del hombre, el verdadero yo del hombre.
           
Cuando el cuerpo físico del hombre muere y es enterrado, el espíritu sigue vivo.  Es la parte eterna del hombre.  El espíritu nunca puede morir, y como hombre es un espíritu tampoco muere. 

En Filipenses 1:23-24 Pablo se encuentra en una disyuntiva, no sabe si quedarse en la tierra o ir al Cielo: “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.”
           
Pablo dice que sea que muera físicamente o que se quede en la tierra él iba a seguir vivo.
           
Leamos 2 Corintios 4:16: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.”

La Biblia en Lenguaje Sencillo nos aclara la idea: “Por eso no nos desanimamos. Aunque nuestro cuerpo se va gastando, nuestro espíritu va cobrando más fuerza”.
           
Hay un hombre interior y un hombre exterior, el hombre interior es el espíritu, y el exterior es nuestro cuerpo. El hombre exterior, el cuerpo, no es nuestro verdadero yo, es la casa donde vive el hombre interior que es el verdadero yo.
           
Podemos definir entonces que el espíritu es el verdadero yo del hombre, el hombre interior, el cual es eterno. También podemos definir que el cuerpo es el hombre exterior, la casa donde vivimos.
           
¿Qué es el alma? El alma es la parte mental o intelectual del hombre, donde se encuentran nuestras emociones, pensamientos, decisiones e intelecto.
           
En Hebreos 4:12 hablando de la diferencia entre el espíritu y el alma dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Veamos como lo dicen otras versiones:

La Biblia de Jerusalén
Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón.

La Biblia de las Américas
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.

Notemos que entre el espíritu y el alma hay una frontera o división, es decir son dos cosas distintas, aunque están unidas, son parte de un todo, que es la persona. Por eso los separamos para poder estudiarlos.
           
En 1 Corintios 14:14 podemos ver la diferencia: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” La Biblia de Jerusalén nos da más luces acerca de esto: “Porque si oro en lengua, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto”.

El espíritu ora, pero el entendimiento o la mente, que es parte del alma, queda sin fruto. Es decir, podemos ver que el espíritu y el alma son y tienen funciones diferentes.
           
Definiendo:
           
El espíritu es la parte central, el hombre interior, el verdadero yo del hombre.
           
El alma es la parte pensante del hombre, donde se encuentran las emociones, las decisiones y pensamientos del hombre.
           

El cuerpo es la parte externa del hombre, el hombre exterior, la casa en la cual vivimos.

jueves, mayo 16, 2013

La Renovación de la Mente

La Renovación de la Mente

Romanos 12:1-2
1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Nuestro espíritu fue renacido pero nuestra alma debe ser renovada.

La palabra griega para transformaos es metamorphoo de donde viene nuestra palabra metamorfosis, Vine la define así:

METAMORPHOO: cambiar en otra forma (meta, implicando un cambio, y morphe, forma), se usa en Voz Pasiva  para los creyentes, en Romanos 12:2, “transformaos,” la obligación de experimentar un cambio completo que, bajo el poder de Dios, encuentra su expresión en el carácter y la conducta; morphe hace hincapié en el cambio interior, schema (ver suschematizo, el verbo precedente en ese verso) hace hincapié en el cambio exterior, el tiempo presente continuo indica que es un proceso; en 2 Corintios 3:18 se describe a los creyentes siendo “transformados a su imagen” (la de Cristo con todas Sus excelencias morales), cambio que es efectuado por el Espíritu Santo.

La palabra para renovación es anakainosis que significa hacer nuevo (ana, de nuevo u otra vez, kainos, nuevo, no reciente pero diferente), renovar. Vine lo define así:

Es usada en Romanos 12:2, “la renovación (de vuestro entendimiento),” es el ajuste de la visión moral y espiritual, y del pensamiento hacia la mente de Dios, la cual es designada para tener un efecto transformador sobre la vida; este pasaje en Romanos hace hincapié en la voluntad de responder por parte del creyente.

Es al creyente a quien le corresponde renovar el entendimiento, no a Dios.

La palabra entendimiento es nous, que Vine la define así:

Nous: mente, generalmente hablando denota el centro de la conciencia reflexiva, incluyendo las facultades de percepción y entendimiento, y las de sentimientos, juicio y determinación.

Veamos Romanos 12:2 en otras versiones para tener una idea más amplia:

Nuevo Testamento de Arcas y Fernández
No os amoldéis a los criterios de este mundo. Dejaos transformar; renovad vuestro interior de tal manera, que sepáis apreciar lo que Dios quiere, es decir, lo bueno, lo que le es agradable, lo perfecto.

Biblia Latinoamericana
No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior. Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto.

Biblia del Pueblo de Dios
No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Biblia Castilian
No os amoldéis a los usos y costumbres propios de este mundo; antes bien, procurad que vuestra mente renovada opere la transformación de vuestra personalidad, para que lleguéis a comprobar lo buena, grata y perfecta que es la voluntad de Dios.

Dios Habla Hoy
No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir,lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto.

The Message
No te vuelvas tan ajustados a tu cultura que encajes en ella sin siquiera pensarlo. En vez de eso fija tu atención en Dios. Serás cambiado desde tu interior. Fácilmente reconocerás lo que Él quiere de ti, y rápidamente responderás. A diferencia de la cultura que te rodea, siempre arrastrándote a su nivel de inmadurez; Dios sacará lo mejor de ti; desarrollando en ti una bien formada madurez.

Estos es lo que hablamos acerca de renovar la mente; la cultura que vivimos y los moldes y patrones del mundo en que vivimos nos están alejando de lo mejor que Dios tiene para nosotros; nos impiden crecer, madurar y alcanzar la perfecta voluntad de Dios para nuestras vidas.

Por eso debemos cambiar nuestra baja manera de pensar; y transformarla, renovando nuestra mente, pensando como Dios piensa, por esos caminos más altos que están escritos en Su Palabra.

Dios quiere que hagamos una metamorfosis; así como un feo gusano se convierte en una bella mariposa; convirtamos nuestra mente pervertida por la forma de pensar del mundo en una mente madura que camina y conoce la perfecta voluntad de Dios.

Salmo 23:3
3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre

Salmo 23:3 (Biblia de las Américas)
3 El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.

Salmo 23:3 (Nácar Colunga)
3 Recrea mi alma, me guía por las rectas sendas por amor de su nombre.

Salmo 23:3 (Palabra de Dios Para Todos)
3 Él renueva mi alma. Me lleva por buenos caminos para mostrarme lo bondadoso que es.

Salmo 23:3 (Reina Valera 1865)
3 Hará volver mi alma: guiarme ha por sendas de justicia por su nombre.

Salmo 23:3 (Reina Valera 2000)
3 Convertirá mi alma; me guiará por sendas de justicia por su nombre.

Aquí vemos varios significados de la palabra que Reina Valera tradujo como confortar; en realidad el significado es más profundo; la palabra hebrea usada, shub, significa voltear, devolver, restaurar; y ese es el sentido que le dan las otras versiones de la Biblia.

No nos habla de un sentimiento de comodidad, como parece mostrarnos la palabra confortar, sino que nos habla de un cambio más radical y profundo: recrear, restaurar, renovar, hacer volver, convertir.

Esta palabra me recuerda lo que hacía mi abuelita que era una mujer muy hábil y emprendedora.

Me acuerdo que los sillones de la sala de estar tenían la tela desgastada; así que ella fue, compró nueva tela, quitó completamente la antigua tela, quedando solo con el esqueleto del sillón, y finalmente colocó la nueva tela.

Al final se veía un sillón nuevo, pero en realidad no estaba nuevo, estaba renovado o restaurado.

¿Cómo renovamos o restauramos nuestra mente?

En Santiago 1:21 vemos como funciona este proceso:

Santiago 1:21
21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

En este pasaje vemos el proceso de la renovación de la mente, a traves de las palabras desechar e implantar. La palabra desechar es apotithemi, la cual Vine define así:

APOTITHEMI, sacarse de uno (apo, de, y tithemi, poner, colocar, establecer), sacarse, desechar, dejar de lado, denota en la voz media, sacarse de uno, echar fuera, alejar.

Vemos mucha similitud con la idea que nos da Romanos 12:2 cuando nos habla de una metamorfosis; para hacer un cambio es necesario desechar algo.

La otra palabra, implantar, también tiene que ver con esto, pues ya que hemos sacado algo debemos colocar algo. La palabra implantar es emphutos la cual define Vine de esta manera:

EMPHUTOS, implantado, o enraizado (de emphuo, implantar), es usada en Santiago 1:21,  “implantada,” la palabra de Dios una “palabra enraizada,” una palabra cuya propiedad es enraizarse como una semilla en el corazón.

Para palabra se usa logos, una palabra que ya conocemos y significa, la Palabra de Dios como un todo. Es decir nos habla del estudio continuo de la Palabra, como una herramienta para que nuestra mente sea renovada.

Un alma salva, es una mente restaurada o renovada por la Palabra de Dios.
           
Si quieres renovar tu mente, debes colocar la Palabra de Dios en ella, para que ya no pienses como piensa el mundo, sino como Dios lo hace.

2 Pedro 2:1-1
1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.

Debemos depositar la Palabra de Dios en nuestras vidas para de esa manera renovar nuestras mentes y poder salvar nuestras almas.

Proverbios 23:7
7 Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él...

La importancia de la renovación de la mente es que nosotros nos convertimos en aquello en lo cual pensamos en nuestro interior.

Isaías 55:8-9
8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos

Como vimos al principio, los pensamientos de Dios son mayores y más altos que los nuestros; Dios sabe todas las cosas y conoce el plan que tiene para nuestras vidas; así que debemos empezar a pensar lo que dice la Palabra y no lo que dice nuestra mente.

Santiago 1:22-25
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

La Palabra de Dios es la que nos muestra lo que somos, por eso debemos ir continuamente a ella para poder guardarla y hacerla, y convertirnos finalmente en lo que ella dice que somos. 

Josué 1:8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

La clave del éxito en la vida es la meditación de la Palabra de Dios, esa es la clave para la renovación de la mente, estar colocando de día y de noche la Palabra de Dios en nuestra mente, para así guardarla y hacerla.

La meditación es sencillamente, colocar algo de manera continua en nuestra mente, ¿Qué colocamos? La Palabra de Dios.

Deuteronomio 6:6-9
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

La clave de la meditación es pasar tiempo hablando la Palabra, pegándola en las paredes de tu casa, repetirla en todo momento, la Palabra de Dios todo el día.

Es como un amigo, que tenía que llevar un curso muy difícil  y trabajoso en la universidad, así que empezó a colocar versos por todo su cuarto, en las paredes, en el techo, en todo lugar imaginable e inimaginable.

Si se sentía tentado a flojear un poco él miraba el techo de su cuarto donde decía en letras grandes: “Mira a la hormiga perezoso.”

Cuando terminó ese ciclo en la universidad, estaba completamente agotado, pero había aprobado el curso con una nota alta.

Tomemos la Palabra de Dios, coloquémosla en nosotros y meditemos en ella, así pensaremos como Dios piensa y viviremos una vida más alta.

jueves, marzo 21, 2013

La Nueva Creación - Parte 1


De modo que si alguno está en Cristo,  nueva criatura es;  las cosas viejas pasaron;  he aquí todas son hechas nuevas.
- 2 Corintios 5:17

¿Qué es la nueva creación?

La nueva creación es la persona que nos convertimos cuando nacemos de nuevo; es la persona que somos por estar en Cristo. Es el resultado en nosotros de aceptar la obra completa de Cristo en la cruz

Juan 3:1-8
1  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo,  un principal entre los judíos.
2  Este vino a Jesús de noche,  y le dijo:  Rabí,  sabemos que has venido de Dios como maestro;  porque nadie puede hacer estas señales que tú haces,  si no está Dios con él.
3  Respondió Jesús y le dijo:  De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de nuevo,  no puede ver el reino de Dios.
4  Nicodemo le dijo:  ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?  ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre,  y nacer?
5  Respondió Jesús:  De cierto,  de cierto te digo,  que el que no naciere de agua y del Espíritu,  no puede entrar en el reino de Dios.
6  Lo que es nacido de la carne,  carne es;  y lo que es nacido del Espíritu,  espíritu es.
7  No te maravilles de que te dije:  Os es necesario nacer de nuevo.
8  El viento sopla de donde quiere,  y oyes su sonido;  mas ni sabes de dónde viene,  ni a dónde va;  así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Jesús le dijo a Nicodemo: “Te es necesario nacer de nuevo.” La palabra nuevo es “arriba”.

Vine lo traduce de esta manera: Anothen, de lo alto, de arriba. Se usa de lugar: (b) de cosas que provienen del cielo, o de Dios en el cielo. Se utiliza también en el sentido de «de nuevo».”

El Diccionario Completo de Estudio de la Palabra traduce está palabra así:

Otra vez, nuevamente como en Juan 3:3, Juan 3:7, “nacer de nuevo.” Esto también podría haber sido traducido “ser nacido de arriba.” Ambos significados son correctos debido a que este es un nacimiento que viene de Dios y es un nuevo nacimiento. En Juan 3:4 Nicodemo toma claramente el significado como nacer por segunda vez (deúteron).

Entonces este nuevo nacimiento viene por parte de Dios, somos nacidos de nuevo, una nueva raza totalmente diferente.

¿Por qué era necesario nacer de nuevo?

Nicodemo tenía un problema del que ni siquiera se había dado cuenta, él estaba muerto espiritualmente

En Romanos 5:12 dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

Los hombres eran una raza caída que estaba muerta espiritualmente; estaban alejados de Dios y vivían bajo el reino de Satanás.

En Juan 8:44, Jesucristo mismo los había llamado hijos del diablo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”  

Veamos cómo fue producida esta caída.

En los primeros tres capítulos de Génesis podemos ver la creación y caída del hombre, como es que un hombre creado a la imagen y semejanza de Dios murió espiritualmente debido al pecado.

Génesis 1:26-28
26  Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27  Y creó Dios al hombre a su imagen,  a imagen de Dios lo creó;  varón y hembra los creó.
28  Y los bendijo Dios,  y les dijo:  Fructificad y multiplicaos;  llenad la tierra,  y sojuzgadla,  y señoread en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y le dio autoridad y señorío sobre toda su creación.

La Biblia de Fácil Lectura (ERV – Easy Read Bible) dice: “Hagamos personas como una copia de nosotros.”

La Biblia El Mensaje lo coloca así: “Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen haciendo que reflejen nuestra naturaleza para que así sean responsables de….”

La traducción en Lenguaje Actual lo pone así: “Hagamos ahora al ser humano tal y como somos nosotros.”

En Génesis 2:7 encontramos un segundo relato de la creación del hombre: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra,  y sopló en su nariz aliento de vida,  y fue el hombre un ser viviente.”

La palabra “aliento” es el término hebreo “neshama”, que significa aliento, soplo, espíritu, alma entre otros.

Barnes explica la frase “aliento de vida” de esta manera:

El “aliento de vida” es especial en este pasaje. Expresa el elemento espiritual y principal que hay en el hombre, que no es formado, sino soplado en la parte física del hombre por el creador. Esta parte racional es en la que llevamos la imagen de Dios, y se acomoda para ser su vicegerente en la tierra. Como la tierra fue preparada para ser su habitación, así el cuerpo para ser el cuerpo para ser el órgano del aliento de vida que es su esencia, el mismo.

La Biblia de Oro traduce este versículo así: “Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra, y le inspiró en el rostro un soplo o espíritu de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma racional.”

Lo que me gusta de esta versión es que muestra lo que hizo Dios, el creó al hombre del polvo de la tierra (le dio un cuerpo), colocó en él el aliento, soplo o espíritu de vida (le dio un espíritu) y le dio un alma racional, es decir, una vida pensante.

Es lo que nos enseña más adelante Primera de Tesalonicenses:

1 Tesalonicenses 5:23
23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El hombre es un ser trino, a la imagen y semejanza de Dios.

En Juan 4:24 dice: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”

Dios es espíritu, y creó al hombre como un ser espiritual, que además posee un alma y habita en un cuerpo.

A veces la gente confunde entre el espíritu y el alma, y piensan que son lo mismo. De niño fui enseñado de esa manera, y así crecí hasta que encontré la verdad en la Biblia.

En Hebreos 4:12 podemos ver esta gran verdad: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

La Biblia es el instrumento por el cual podemos partir el alma y el espíritu, claro que haciéndolo por cuestión de estudio.

El alma tiene que ver con nuestros pensamientos, nuestra vida intelectual y pensante, es el lugar de nuestras ideas, emociones y decisiones.

El espíritu es el mismo corazón del hombre, es el verdadero hombre, la parte que se contacta con Dios y donde reside la isma vida del hombre.

En 1 Pedro 3:3-4 encontramos nuevamente al espíritu del hombre, siendo llamado, el hombre interno, el del corazón: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”

Mucho se ha usado estos versículos para condenar a las propias mujeres acusándolas de vanidosas tan solo por el hecho de estar bien arregladas; pero, ¿de eso es lo que está hablando ese versículo?

Cuando fui pastor en la ciudad de Talara, al norte del Perú, vino un grupo de jóvenes presentando una obra de teatro evangelística.

Nos invitaron a una radio cristiana que continuamente atacaban a las hermanas que se pintaban. Fui con una hermana que estaba arreglada, y el pastor le preguntó de frente: “¿Qué piensa de la vanidad?” Ella le contestó: “Una casa pintada se ve más bonita.”

Fin del tema. Se quedó sin palabras el pastor.

Esté versículo no habla de eso, lo que dice es que no estemos tan preocupados de las cosas externa, de cómo se vea nuestro cuerpo, sino que la importancia principal debe ser nuestro espíritu, ocuparnos de las cosas de Dios.

No digo que tengamos que estar desarreglados, pero, ¿qué necesidad hay de ser un metrosexual?

Pero veamos aquí que hay un hombre externo y un hombre interno.