viernes, marzo 01, 2013

Como Sobreedificarnos en la Palabra de Dios


La Palabra de Dios

Hechos 20:32
32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Hechos 20:32 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
32 Ahora os encomiendo a Dios y a su mensaje de amor; un mensaje que tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu y alcancen la herencia prometida.

Hechos 20:32 (Biblia Latinoamericana)
32 Ahora los encomiendo a Dios y a su Palabra portadora de su gracia, que tiene eficacia para edificar sus personas y entregarles la herencia junto a todos los santos.

Hechos 20:32 (Biblia del Pueblo de Dios)
32 Ahora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde, con todos los que han sido santificados.

La Palabra de Dios tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia junto con los santificados, es decir con todos los creyentes.

La palabra griega que se usa para sobreedificar es epoikodomeo que según Vine significa construir sobre, sobreedificar, edificar encima (epi, sobre).

Esta palabra es la suma de otras tres: epi que significa encima o sobre; oikos que significa una casa; y, domo, una edificación. De ahí podemos ver que epoikodomeo significa construir una casa sobre una edificación.

Muchas familias cuando los hijos crecen les regalan los “aires” de la casa, es decir, el techo para que ellos construyan su casa encima, y esa es la idea, se construye una casa sobre la edificación que ya está hecha.

La Biblia del Pueblo de Dios  nos da la idea más clara cuando dice “construir el edificio”.

Las bases ya fueron colocadas ahora solo debemos construir encima.

1 Corintios 3:10-15

10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Jesucristo es la base o fundamento sobre el cual debemos pararnos, pero nuestra responsabilidad es edificar encima de ese fundamento.

1 Pedro 2:1-5

1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,
2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,
3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.
4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Nosotros somos una casa espiritual que debe ser edificada o construida, no es algo que dependa de Dios, sino que es algo que depende de nosotros.

La palabra griega que se usa para desear es epipotheo que significa tener un deseo muy intenso, un deseo muy ardiente.

Es como el deseo de un joven que se enamora por primera vez no puede esperar la hora para poder ver a su amada.

La palabra para crecer es auxano que significa crecimiento, incremento, aumento.

Y salvación es soteria que nos habla de todas las bendiciones concedidas a los hombres en Cristo a través del Espíritu. Es la liberación, preservación y protección del peligro y mal material y temporal.

De ahí podemos ver que si queremos recibir todas las bendiciones de Dios debemos desear ardientemente y meternos a fondo en la Palabra de Dios.

La única manera de crecer y sobreedificarnos es depositar la Palabra de Dios en nuestro interior.

2 Pedro 1:3-4

3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

2 Pedro 1:3-4 (Nueva Versión Internacional)
3 Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.
4 Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.

Dios nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, todo lo necesario para vivir como Él manda, y todas ello lo encerró en su Palabra.

Esto significa que al pasar tiempo en su Palabra creceremos hasta alcanzar todas las bendiciones que Dios nos dio.

Efesios 1:3

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.

Este verso nos dice que todas las promesas y bendiciones de Dios son legalmente nuestras.

Hay dos aspectos de la Palabra de Dios en nuestras vidas:

            El aspecto legal, y el aspecto vital

El aspecto legal nos dice que todas las bendiciones y promesas de Dios ya son legalmente nuestras.

El aspecto vital nos habla de poder experimentar en nuestras vidas lo que legalmente nos pertenece.

El hecho de que las promesas de la Palabra nos pertenezcan legalmente no significa que las experimentemos en nuestras vidas.

Como vimos en Hechos 20:32: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.” Es decir, la Palabra tiene poder para sobreedificarnos pero somos nosotros los que debemos hacer algo.


Para poder experimentar las promesas de Dios en nuestras vidas debemos entender que confiabilidad, respaldo y autoridad tiene la Palabra.

Lo primero que debemos entender es que Jesús y su Palabra son uno.

Juan 1:1,14

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

En este pasaje la palabra verbo es logos que significa: palabra.

La Palabra hecha carne es un titulo del Hijo de Dios, el cumplimiento del título logos, es la manifestación personal de toda la deidad, no solo una parte de la naturaleza divina.

1 Juan 1:1

1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.   

Aquí Jesús es llamado el logos de vida.

Entonces podemos ver que Jesús es la Palabra de Dios. Por eso, el lugar que le damos a la Palabra de Dios en nuestras vidas es el lugar que le damos a Dios en nuestras vidas.

Lo segundo que debemos entender es que el poder de Dios está encerrado en su Palabra.

Hebreos 1:1-3
1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Aquí palabra es rhema, que se define: “El significado de rhema a diferencia de logos esta ejemplificado en la orden de “tomar la espada del espíritu que es la Palabra de Dios,” que está en Efesios 6:17, la referencia aquí no es a toda la Biblia en conjunto (como en logos). sino a las porciones individuales de la Escritura que el Espíritu nos hace recordar en tiempo de necesidad, siendo el requisito previo el almacenar regularmente la Escritura en nuestra mente.”

Logos nos muestra lo que la Palabra es en esencia, rhema lo que la Palabra puede hacer por nosotros.

El poder que hay en la Palabra se desata a través del rhema.

Lo tercero que debemos entender es que la Palabra es verdad.

Juan 17:17
17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

El logos de Dios es la verdad de Dios.

Números 23:19

19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Si Dios dijo algo en Su Palabra, es un hecho que va ha suceder.

Lo cuarto que debemos entender es que la Palabra de Dios no cambia.

En Mateo 24:35, Marcos 13:31 y Lucas 21:33  dicen lo mismo:

Mateo 24:35
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

El logos de Dios nunca cambia.

Santiago 1:16-17

16 Amados hermanos míos, no erréis.
17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Dios no cambia, ni varía ni se muda, Él siempre es el mismo.

Hebreos 13:8

8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Jesucristo, la Palabra viva, no ha cambiado, por tanto la Palabra de Dios sigue vigente hoy.

Lo quinto que debemos entender es que la Palabra trae las cosas de Dios al mundo natural.

Hebreos 11:3
3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Hebreos 11:3 (Biblia del Pueblo de Dios)
3 Por la fe, comprendemos que la Palabra de Dios formó el mundo, de manera que lo visible proviene de lo invisible.

Hebreos 11:3 (Biblia Castilian 2003)
3 Por la fe sabemos que los mundos y los tiempos fueron organizados por la palabra de Dios, de suerte que de lo invisible surgiera lo visible.

Hebreos 11:3 (The Message)
3 Por la fe podemos ver que el mundo fue llamado a existencia por la palabra de Dios, lo que vemos fue creado por lo que no vemos.

Este verso que vemos es bien claro, el mundo y todo lo que conocemos fue formado por la Palabra de Dios, creando las cosas que se ven de las que no se veían.

Dios llamó al mundo a la existencia con sus palabras tal como vemos en Génesis.

Génesis 1:1-3
1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2  Y la tierra estaba desordenada y vacía,  y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,  y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3  Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz.

Si vemos todo el capítulo 1 de Génesis veremos que Dios habló 7 veces para hacer su creación y cada vez que Él habló fue formado algo.

Su Palabra tiene poder creador.

Lo sexto que debemos entender es que la Palabra de Dios tiene poder para reproducirse en nosotros.

La parábola del sembrador es una muestra clara de cómo la Palabra de Dios puede llegar a reproducirse en nosotros.

Lucas 8:11
11  Esta es,  pues,  la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Mateo 13:19
19  Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende,  viene el malo,  y arrebata lo que fue sembrado en su corazón.

Veamos ahora como es que esa semilla de la Palabra crece en nuestro corazón.

Marcos 4:26-29
26  Decía además: Así es el reino de Dios,  como cuando un hombre echa semilla en la tierra;
27  y duerme y se levanta,  de noche y de día,  y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.
28  Porque de suyo lleva fruto la tierra,  primero hierba,  luego espiga,  después grano lleno en la espiga;
29  y cuando el fruto está maduro,  en seguida se mete la hoz,  porque la siega ha llegado.

La Palabra tiene poder para reproducirse en nosotros y dar fruto.

Le sétimo que debemos entender es que para que la Palabra se vuelva real en nosotros debemos vivirla.

Nosotros no podemos llegar a vivirla si es que no la conocemos.

Juan 8:31-32
31  Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos;
32  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

Para poder ser verdaderos discípulos de Jesús debemos conocer y permanecer en Su Palabra.

Santiago 1:21-25
21  Por lo cual,  desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,  recibid con mansedumbre la palabra implantada,  la cual puede salvar vuestras almas.
22  Pero sed hacedores de la palabra,  y no tan solamente oidores,  engañándoos a vosotros mismos.
23  Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella,  éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24  Porque él se considera a sí mismo,  y se va,  y luego olvida cómo era.
25  Mas el que mira atentamente en la perfecta ley,  la de la libertad,  y persevera en ella,  no siendo oidor olvidadizo,  sino hacedor de la obra,  éste será bienaventurado en lo que hace.

Este pasaje es bien claro; no solo debemos recibir la Palabra sino que debemos convertirnos en hacedores de ella; debemos vivirla para que se vuelva una realidad en nosotros.

Josué 1:7-9
7  Solamente esfuérzate y sé muy valiente,  para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó;  no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra,  para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.
8  Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,  sino que de día y de noche meditarás en él,  para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;  porque entonces harás prosperar tu camino,  y todo te saldrá bien.
9  Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente;  no temas ni desmayes,  porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Esta orden que Dios le dio a Josué sigue vigente para nosotros; debemos oír la Palabra, guardarla y hacerla, solo así la haremos una realidad en nuestra vida y producirá el fruto deseado.

Lo octavo que debemos entender es que debemos permanecer en la Palabra.

Juan 15:7
7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Debemos de permanecer en los Rhemas de Dios.

Colosenses 3:16
16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

El logos de Dios debe habitar ricamente en nosotros. Es nuestra responsabilidad el pasar tiempo en la Palabra de Dios.

Al habitar y permanecer en la Palabra de Dios vamos a poder conocer el aspecto legal de la Palabra y sabremos qué hacer para experimentar el aspecto vital de ella.

Josué 1:8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Esta es la clave para experimentar el aspecto vital en nuestras vidas.

1. Tener la Palabra de Dios siempre en nuestra boca.

2. Meditar la Palabra de Dios de día y de noche.

3. Guardar la Palabra en nuestro corazón.

4. Hacer lo que dice la Palabra de Dios.



viernes, febrero 22, 2013

Cuatro Grandes Palabras


Cuatro Grandes Palabras

En Romanos 3:21-26 encontramos 4 grandes palabras relativas a nuestra salvación:

Romanos 3:21-26
21  Pero ahora,  aparte de la ley,  se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas;
22  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo,  para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia,
23  por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,
24  siendo justificados gratuitamente por su gracia,  mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25  a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,  para manifestar su justicia,  a causa de haber pasado por alto,  en su paciencia,  los pecados pasados,
26  con la mira de manifestar en este tiempo su justicia,  a fin de que él sea el justo,  y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Estas 4 grandes palabras son gracia, propiciación, redención y justificación.

La gracia nos habla de la provisión gratuita de Dios para proveernos la salvación, la propiciación de la victima sacrificial que Dios uso para proveerla, la redención del pago para lograrla y la justificación del efecto en los que la reciben.

La primera gran palabra en cuanto a la salvación es la gracia.

Efesios 2:8-9 es uno de los versículos más conocidos en cuanto a la salvación: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; por obras,  para que nadie se gloríe.”

El regalo de Dios es la salvación, la cual nos viene por gracia, no por medio de las obras, o es lo que nosotros hagamos sino lo que Dios proveyó para nosotros, lo cual lo recibimos por medio de la fe.

En Romanos 4 Pablo explica más acerca de esto:

Romanos 4:1-8
1  ¿Qué,  pues,  diremos que halló Abraham,  nuestro padre según la carne?
2  Porque si Abraham fue justificado por las obras,  tiene de qué gloriarse,  pero no para con Dios.
3  Porque  ¿qué dice la Escritura?  Creyó Abraham a Dios,  y le fue contado por justicia.
4  Pero al que obra,  no se le cuenta el salario como gracia,  sino como deuda;
5  mas al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia.
6  Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
7  diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos.
8  Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

Hablando del ejemplo de Abraham nos muestra que nuestra justificación no es un asunto de obras sino de gracia; no es lo que nosotros hagamos sino lo que el proveyó.

Si fuese por nuestras obras o las cosas que hagamos ya no sería algo gratuito sino de un pago por las cosas que hemos hecho. Entonces podríamos hacer lo que dice Efesios 2:9, gloriarnos porque lo hemos logrado por nuestros propios medios.

La segunda gran palabra es la propiciación.

Hace un tiempo vi una película en la que en Hawaii trataban de tirar a una persona en un volcán y detener la ira de su Dios para que ese volcán no erupcione y destruya la isla.

Ese es el significado de la palabra propiciación, sacrificar una víctima para aplacar la ira de un Dios.

En Primera de Juan podemos ver dos pasajes en cuanto a la propiciación:

1 Juan 2:2, 4:10
2:2  Y él es la propiciación por nuestros pecados;  y no solamente por los nuestros,  sino también por los de todo el mundo.
4:10  En esto consiste el amor:  no en que nosotros hayamos amado a Dios,  sino en que él nos amó a nosotros,  y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

Jesucristo es la víctima que Dios eligió como propiciación por nuestros pecados.

Vayamos a Génesis para ver la promesa de un sacrificio por nuestros pecados:

Génesis 22:1-14
1  Aconteció después de estas cosas,  que probó Dios a Abraham,  y le dijo:  Abraham.  Y él respondió:  Heme aquí.
2  Y dijo:  Toma ahora tu hijo,  tu único,  Isaac,  a quien amas,  y vete a tierra de Moriah,  y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
3  Y Abraham se levantó muy de mañana,  y enalbardó su asno,  y tomó consigo dos siervos suyos,  y a Isaac su hijo;  y cortó leña para el holocausto,  y se levantó,  y fue al lugar que Dios le dijo.
4  Al tercer día alzó Abraham sus ojos,  y vio el lugar de lejos.
5  Entonces dijo Abraham a sus siervos:  Esperad aquí con el asno,  y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos,  y volveremos a vosotros.
6  Y tomó Abraham la leña del holocausto,  y la puso sobre Isaac su hijo,  y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo;  y fueron ambos juntos.
7  Entonces habló Isaac a Abraham su padre,  y dijo:  Padre mío.  Y él respondió:  Heme aquí,  mi hijo.  Y él dijo:  He aquí el fuego y la leña;  mas  ¿dónde está el cordero para el holocausto?
8  Y respondió Abraham:  Dios se proveerá de cordero para el holocausto,  hijo mío.  E iban juntos.
9  Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho,  edificó allí Abraham un altar,  y compuso la leña,  y ató a Isaac su hijo,  y lo puso en el altar sobre la leña.
10  Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
11  Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo,  y dijo:  Abraham,  Abraham.  Y él respondió:  Heme aquí.
12  Y dijo:  No extiendas tu mano sobre el muchacho,  ni le hagas nada;  porque ya conozco que temes a Dios,  por cuanto no me rehusaste tu hijo,  tu único.
13  Entonces alzó Abraham sus ojos y miró,  y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos;  y fue Abraham y tomó el carnero,  y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
14  Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar,  Jehová proveerá.  Por tanto se dice hoy:  En el monte de Jehová será provisto.

En esta historia vemos la figura de la sustitución. Dios le había pedido a Abraham que le sacrifique su hijo Isaac. Y Abraham en obediencia fue para hacerlo. Al momento del sacrificio Dios le dijo que se detenga porque se había provisto de un cordero para hacerlo.

En los versículos 7 y 8 cuando Isaac le pregunta a su padre: “Donde está el cordero para el sacrificio”; Abraham le respondió: “Dios se proveerá un cordero para el sacrificio.”

Y eso es lo que hizo Dios, se proveyó de un Cordero para sacrificarlo como pago por nuestros pecados.

La tercera gran palabra que encontramos es redención.

Aquí la palabra redención es apolutrosis, esta palabra griega significa redención en pleno o liberación total contra el pago de un precio.

En la Biblia encontramos cuatro palabras griegas para redención: agorazo que significa el comprar en un mercado de esclavos; exagorazo que signica comprar para sacar del mercado de esclavos; lutroo que significa liberar mediante el pago de un precio; y, apolutrosis que significa la redención total mediante el pago de un precio.

En 1 Pedro 1:18-19 dice: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,  la cual recibisteis de vuestros padres,  no con cosas corruptibles,  como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,  como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”

La palabra rescatar es lutroo que como vimos significa redimir. Hemos sido redimidos por un gran precio, la sangre de Jesucristo.

En los mercados de esclavos, estos eran comprados con monedas de oro o plata, pero para sacarnos de la esclavitud del reino de tinieblas en el cual vivíamos, Jesucristo mismo derramó su sangre y murió por nosotros.

En Efesios 1:7 dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” 

Aquí la palabra redención es apolutrosis y nos muestra la liberación total de la culpa por los pecados, es decir, nuestra completa y total libertad del pecado por el pago del gran precio que fue la sangre de Jesucristo.

En Hebreos 9:15 dice: Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.”

Aquí la palabra remisión es apolutrosis y nos muestra, que a diferencia del primer pacto donde solo eran cubiertos los pecados de sacrificio en sacrificio, por medio de la muerte de Jesús no solo hemos sido hechos libres de las consecuencias del pecado, sino del pecado mismo.

Hemos sido hechos totalmente libres del pecado y sus consecuencias.

Nuestra cuarta palabra es justificación.

Vine define la justificación de esta manera: La justificación la absolución legal y formal de toda culpa por parte de Dios como Juez, siendo el pecador pronunciado justo al creer en el Señor Jesucristo.”

A los ojos de Dios nosotros ya no somos culpables sino inocente; legalmente Dios nos declaro inocentes y ns hizo justos.

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Jesús que no conoció pecado por nosotros fue hecho pecado para que Dios pudiera declararnos inocentes y hacernos justos.

Esta figura la vemos en los sacrificios del Antiguo Pacto.

En Levíticos 16:1-28 podemos ver el ritual del gran día de la expiación; tomemos algunos de los versículos para poder explicarlo:

Levíticos 16:5-10
5  Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación,  y un carnero para holocausto.
6  Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo,  y hará la reconciliación por sí y por su casa.
7  Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión.
8  Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos;  una suerte por Jehová,  y otra suerte por Azazel.
9  Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación.
10  Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel,  lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él,  para enviarlo a Azazel al desierto.

Para la expiación de los pecados del pueblo eran traídos 2 machos cabríos, uno era sacrificado por los pecados del pueblo y el otro enviado al desierto.

¿Cuál era el propósito de ser enviado al desierto?

Levíticos 16:20-22
20  Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar,  hará traer el macho cabrío vivo;
21  y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo,  y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel,  todas sus rebeliones y todos sus pecados,  poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío,  y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto.
22  Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada;  y dejará ir el macho cabrío por el desierto.

El propósito de enviar al segundo macho cabrío al desierto era llevarse los pecados del pueblo a tierra inhabitada.

Eso es lo que Jesucristo hizo por nosotros en la justificación, no solo fue la víctima propiciatoria por nuestros pecados, no solo fue el pago para redimirnos y hacernos libres de ellos, sino que nos justificó quitándolos totalmente de nosotros y haciéndonos totalmente libres de ellos.

Como dice en Hebreos 10:

Hebreos 10:19-22
19  Así que,  hermanos,  teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
20  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo,  esto es,  de su carne,
21  y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
22  acerquémonos con corazón sincero,  en plena certidumbre de fe,  purificados los corazones de mala conciencia,  y lavados los cuerpos con agua pura. 

Ahora que tenemos libertad y pleno acceso para entrar a la misma presencia de Dios por la obra de Jesucristo en la cruz entremos confiadamente porque ya no hay nada que nos separe de Dios. El pecado y la culpa ya fueron quitados, Dios nos declaró inocentes y nos hizo justos. 


viernes, abril 22, 2011

No es obra nuestra, sino el inmerecido favor de Dios

No es obra nuestra, sino el inmerecido favor de Dios

Por joseph Prince

Por desdicha el mundo, e incluso algunos cristianos, no entienden lo que significa depender de Jesús. Por ejemplo, hay quienes piensan que Joseph Prince de alguna manera logró que la Iglesia Nueva Creación creciera de ciento cincuenta miembros a más de diecinueve mil por medio de alguna estrategia inteligente o uno de esos planes de crecimiento a diez años. Un compatriota pionero cristiano, ya mayor, me preguntó hace tiempo qué era lo que hacía yo para que la iglesia creciera. Le contesté que todo era por gracia, por el inmerecido favor de Dios. Y me respondió: "Sí, sí, ya sé que es por gracia pero, de veras, ¿qué es lo que estás haciendo?".

Por desdicha, en muchos círculos cristianos la "gracia" se ha convertido en una palabra de esas que se repiten porque si. Verás, la gente está muy ocupada "haciendo" y quieren saber qué es lo que estás haciendo para obtener los resultados que ven. Lo que este libro busca es animarte a que ya no te concentres en lo que estás haciendo sino en mirar a Cristo. Deja de tratar de merecer las bendiciones de Dios y empieza a depender del inmerecido favor de Jesús para que te vaya bien en la vida. Cuando dejes de hacer y empieces a depender de su divino favor, créeme que comenzarás a experimentar el tipo de resultados que produce Jesús.

De la misma manera, mientras escribo esto creo que obtendrás los resultados que produce Jesús. No quiero que leas lo que yo tengo que decirte sino que recibas lo que creo que Jesús ha puesto en mi corazón para ti. Soy solo un señalador, y escribo este libro ¡para señalarte a la persona de Cristo! Es su presencia manifiesta, su glorioso poder obrando en tu corazón y por medio de tus manos, lo que hará que todo lo que toques prospere con el tipo de resultados que produce Cristo al punto que hasta tu crítico más duro tendrá que llegar a la conclusión de que el Señor está contigo y hace que todo te vaya bien.

Amado amigo, amada amiga: deja ya de mirar las circunstancias que te rodean, o la posición en que estás. Si tu empleador es creyente o no, eso no importa. Jesús puede hacer que prospere TODO lo que haces, si dependes de su inmerecido favor en tu trabajo. Créeme que cuando eso empiece a suceder, tu empleador va a levantar la mirada y notará que hay algo especial en ti. ¡Te destacarás de entre la multitud! Recuerda que el mismo Señor que estuvo con José hoy está contigo. Su nombre es Jesús y como Él está contigo, ¡puedes esperar éxito en todo lo que hagas!

Por ejemplo, si te ponen al frente de un proyecto de ventas, cree que tu equipo de vendedores logrará niveles que nadie alcanzó antes en la historia de tu compañía. Cuando revises las finanzas de una empresa, cree que hallarás formas legales de ayudar a tu compañía a ahorrar en gastos operativos, aumentando su flujo de dinero como nunca en su historia. Cuando te pongan a desarrollar negocios, cree que Jesús hará que se te abran puertas que antes estuvieron cerradas para tu empresa, y todo por su inmerecido favor. Quizá tu empresa sea solo un pequeño emprendimiento informático en Silicon Valley, pero por alguna razón, los muchachos importantes de Microsoft, IBM y Oracle te tienen en gran estima. No saben por qué, pero hay algo especial en ti que hace que busquen cómo poder colaborar contigo ¡al punto que tendrás opciones para elegir!

Eso, amigo o amiga, es el inmerecido favor de Dios en acción. En el plano natural, tal vez no tengas calificaciones o experiencia, ¡pero recuerda que también tu falta de calificaciones existe en el plano de lo natural! Porque tú, amado amigo o amada amiga, vives y operas en el plano de lo sobrenatural. El Señor Jesús está contigo cien por cien. Eres una persona próspera a los ojos del Señor y si dependes de Él, el Señor hará que todo lo que tus manos toquen prospere.


tomado de vidacristiana.com

sábado, junio 05, 2010

Como Evangelizar Eficazmente - Parte 1

Somos embajadores de Cristo

2 Corintios 5:17-21

17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Como creyenes somos embajadores de Cristo, tenemos una comisiòn que nos ha sido dada que es el ministerio de la reconciliación.

Su comisión dada por Dios (2 Corintios 5.18–21)

Hemos visto tres motivos que controlaban la vida y ministerio de Pablo; su confianza en el cielo, su preocupación por agradar a Cristo y su exigencia de amor. Había un cuarto motivo: la comisión que Pablo había recibido de Dios. ¡Pablo era un embajador de Cristo! Su mensaje era de paz: Dios había pagado el precio por el pecado; Dios no estaba en guerra contra los pecadores; los pecadores ahora podían creer y ser salvos. ¡Qué tremendo mensaje! Considere algunos hechos en cuanto a los embajadores.
(1) Los embajadores son escogidos y Cristo había escogido a Pablo para ser su representante. Pablo no se representaba a sí mismo (véase 4.5). Su mensaje era el evangelio que Cristo le encomendó (1 Ts 2.4). Su meta era agradar a Cristo y ser fiel a la tarea que se le dio.
(2) A los embajadores se les protege. Un embajador debe ser ciudadano de la nación que representa, y Pablo (como lo es todo cristiano) era un ciudadano del cielo (véase Flp 3.20). La nación suple a sus embajadores de todo lo necesario y está lista para protegerlos. De la misma manera Cristo suplió toda necesidad de Pablo y estuvo con él en toda crisis.
(3) A los embajadores se les considera responsables. Los embajadores representan a sus países y dicen lo que se les instruye. Saben que un día deben rendir cuenta de su trabajo.
(4) A los embajadores se les llama de regreso si se declara guerra. Dios todavía no ha declarado guerra a este perverso mundo, pero un día lo hará. Hay un día venidero de la ira (1 Ts 1.10) que juzgará a los malos, pero los cristianos serán llevados a su hogar antes de que llegue ese día (1 Ts 5.1–10). La Iglesia, los embajadores de Dios, no atravesarán la tribulación.
El mensaje de la iglesia de hoy es de reconciliación: Dios reconcilió al mundo consigo mismo por Cristo en la cruz y está dispuesto a salvar a todos los que confían en su Hijo. Nuestro mensaje no es de reforma social (aunque el evangelio transforma vidas, Tit 2.11–15); el nuestro es un mensaje de regeneración espiritual. Representamos a Cristo al invitar al perdido a que le reciba. ¡Qué privilegio... qué responsabilidad!
Todos los creyentes son embajadores, sea que aceptemos la comisión o no. «Como el Padre me envió, así también yo os envío», dijo Cristo (Jn 20.21). Asegurémonos de que nuestro mensaje, métodos y motivos sean los correctos, de modo que nuestra obra pueda ser duradera y resista la prueba de fuego cuando estemos ante Él.
Wiersbe, Warren W.: Bosquejos Expositivos De La Biblia : Antiguo Y Nuevo Testamento. electronic ed. Nashville : Editorial Caribe, 2000, c1995

Debemos tomar nuestro lugar aquí en la tierra como embajadores de Cristo ya que estamos representando a Cristo debido a la comisiòn que nos ha sido encomendada.

sábado, febrero 07, 2009

La Clase de Fe de Dios - Parte 3

Como Operar en la Clase de Fe de Dios

En Efesios 5:1 dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.”
Justificar a ambos lados
Cuando Ricardito, mi hijo mayor, tenía tres años, empezamos la escuela dominical para niños. Las maestras nos contaron que Ricardito se había parado en una silla y se había puesto a predicar, pues quería hacer lo que su papá hacía siempre en los servicios.

Así son los niños, siempre imitan a sus padres.

Eso es lo que nos dice este pasaje; debemos imitar a Dios, tal como un niño imita a su papá. Debemos hablar como Dios habla, y debemos hacer lo que Dios hace; debemos convertirnos en sus imitadores.

En 2 Corintios 4:13 dice: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.” En este pasaje vemos la característica del espíritu de fe: Cree y Habla. Si tu quieres tener el espíritu de fe debes creer y hablar la Palabra de Dios.

En Romanos 10:10 vemos como actuar en la clase de fe de Dios: creer con el corazón y confesarlo con la boca.

Es muy interesante en la historia de la mujer que tenía el flujo de sangre (Marcos 5:25-34), que ella estaba diciendo continuamente: “Si tan solo toco su manto seré sana, si tan solo toco su manto seré sana, Si tan solo toco su manto seré sana.” Ella tenía el espíritu de fe, e iba diciendo esto una y otra vez, hasta que la fe se levantó para recibir su milagro, fue tocó su manto, y recibió la sanidad que había estado declarando con sus palabras. Ahí está el secreto de su sanidad: sus palabras.

Si tu crees lo que la Palabra de Dios dice, y empiezas a confesarlo con tu boca, tendrás las cosas que deseas recibir de Dios.