sábado, diciembre 02, 2006

El Nombre de Jesús y la Sanidad

El Nombre de Jesús y la Sanidad

Por el Pastor Ricardo Botto

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré,
- Juan 14:13- 14

En este pasaje dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quien debemos pedirle?

Una traducción literal de este pasaje sería: “Yo haré todo lo que pidas en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pides algo en mi nombre lo haré.”

Veamos Juan 14:13 en varias versiones

Biblia al Día
Cualquier cosa que pidáis en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo.

Biblia en Lenguaje Sencillo
Yo haré todo lo que ustedes me pidan. De ese modo haré que la gente vea, a través de mí, el poder que tiene Dios el Padre.

Dios Habla Hoy
Y todo lo que ustedes pidan en mi nombre, yo lo haré, para que por el Hijo se muestre la gloria del Padre.

EUNSA
Y lo que pidáis en mi nombre eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Biblia de Jerusalén
Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

La Biblia de las Américas
Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Nácar Colunga
Y lo que pidiereis en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Nueva Versión Internacional
Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo.

Palabra de Dios Para Todos
Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, lo haré. Así la grandeza del Padre se mostrará a través del Hijo.

Reina Valera 1865
Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Reina Valera Actualizada
Y todo lo que pidáis en mi nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Podemos ver que la mayoría de traducciones no usa la frase “al Padre”, sino dice que debemos pedir en el nombre de Jesús.

Por otro lado, la frase “al Padre,” no se encuentra en el griego. Fue aumentada por algunos traductores para contrastar con Juan 16:23-24. Sin embargo, nos habla de algo totalmente diferente. Al colocar esa frase se pierde lo que Dios quiere decirnos.

Además, la palabra que se usa para “pedir,” es una palabra que denota la acción de exigir o demandar.

Strong’s traduce esta palabra así: “Pedir (generalmente). Preguntar, implorar, requerir, desear ardientemente, desear, exigir.

Podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré.”

Para los discípulos esto quedo bien claro; pues en Hechos 3:1-16 podemos ver como usaron el Nombre de Jesús: “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entran en el templo. Este cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y los tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entro con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿O por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este completa sanidad en presencia de todos vosotros.”

En este pasaje vemos que el nombre de Jesús fue lo que trajo sanidad a este hombre.

Pedro no usó una oración para que este hombre sane. El demandó la sanidad de este hombre en el nombre de Jesús.

Nosotros también debemos usar el nombre de Jesús en contra de la enfermedad y el diablo.

En primer lugar, no es a Dios a quien le demandemos que nos sane; Él no fue quien nos enfermó. Tampoco fue él quien nos robó la salud; sino el diablo, como hemos visto antes, el diablo es el autor de la enfermedad.

Un año nuevo vino una tía de mi esposa a nuestra casa que tenia gastritis, la cual le causaba dolor y no le permitía comer.

Le dijimos que queríamos orar por ella para que fuese sana. Ella nos dijo que estaba bien. Fuimos con ella un cuarto aparte, y le empezamos a compartir lo que Jesús había hecho por ella en la obra de redención. Le dijimos que Jesús pago el precio de nuestra salvación y nuestra sanidad. Le preguntamos si quería recibir a Jesús, y ella dijo que sí. Después que la guiamos a la salvación le dijimos que íbamos a orar para que ella sanase.

Demandamos su sanidad de esta manera: “Enfermedad, te ordenamos en el nombre de Jesús que la dejes. Gastritis, te ordenamos salir de ella.” Cuando salimos del cuarto ella estaba totalmente sana.

Ese año nuevo, pudo participar de la cena sin ningún problema.
Hay sanidad en el nombre de Jesús, solamente debes usarlo y traerá sanidad a tu vida.

Cuando el diablo traiga enfermedad a tu vida, dile así: “Satanás, en el Nombre de Jesús, deja mi cuerpo ahora. Enfermedad, yo te ordeno salir de mi cuerpo en el nombre de Jesús.”

Tu tienes la autoridad, úsala ahora y recibe tu sanidad.

Ahora veamos como usar la oración en el nombre de Jesús para recibir sanidad.

En Juan 16:23-24 dice: “En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido."

Esta forma de recibir sanidad es diferente a la anterior; mientras que en Juan 14:13-14 dice usemos el nombre de Jesús en contra de la enfermedad; aquí nos dice que oremos al Padre en el Nombre de Jesús.

Esta es la oración del Nuevo Pacto. Cuando Jesús dijo: “En aquel día,” el se refería a un día que todavía no estaban viviendo pero que estaba por llegar. El día en que los apóstoles pasarían del Antiguo al Nuevo Pacto.

Cuando Jesús hizo esta declaración, ellos estaban todavía en el Antiguo Pacto, pues Jesús aun no había muerto, resucitado y ascendido al Cielo.

Sin embargo, estaba por llegar el día en que se iba a empezar el nuevo pacto, donde la gente podría orar al Padre en el Nombre de Jesús.

¿Cuál seria el resultado de ese beneficio que Jesús les estaba anunciando que pronto tendrían?

Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

De ahí vemos que la oración de la iglesia es orar al Padre en el Nombre de Jesús. No hay ningún otro nombre en el cual debemos orar.

Si el creyente quiere recibir algo de Dios en oración, debe ser hecho en el nombre de Jesús, y todo lo que pida lo recibirá. Y la sanidad está incluida en la oración.

Mi esposa y yo hemos visto a mucha gente ser sanada por la oración en el nombre de Jesús. También en nuestra vida diaria hemos visto sanidades por orar al Padre en el nombre de Jesús.

Otra cosa que vemos en este pasaje es la forma como nos acercamos a Dios, en el Nuevo Pacto, Dios es nuestro Padre.

Como vimos antes en el Antiguo Pacto los israelitas eran siervos de Dios, pero en el Nuevo, nosotros somos hijos de Dios.

Nuestra oración siempre es al Padre; no le pedimos a Jesús, ni al Espíritu Santo, ni a ningún ángel o persona, le pedimos a Dios. Esa es la forma bíblica.
Además en Juan 16:24 dice: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”

¿Hay alguna persona que esté feliz de ser enferma? ¿Nuestro gozo se cumple cuando tenemos dolor?

Muchas veces he orado por gente con dolor, la tristeza y sufrimiento se reflejaba en su rostro, pero al recibir su sanidad en el nombre de Jesús, tu veías como cambiaba su rostro, podías ver el gozo y la felicidad en su rostro.

Tu gozo se cumplirá cuando tu le pidas al Padre que te sane en el nombre de Jesús, El responderá y la enfermedad se ira de tu cuerpo.

Pídele ahora al Padre que te sane en el nombre de Jesús, y el te sanara.

martes, noviembre 21, 2006

Vengo a Adorarte



En este artículo escucharemos la bella canción: "Vengo a Adorarte", interpretada por Elizabeth Botto.

La letra de de la canción es:

Luz del mundo
Venciste a las tinieblas
Al mundo viniste
Jesús

Tan bello fue
Lo que tu hiciste
Cambiaste mi corazón

Vengo a adorarte
Vengo a exaltarte
Vengo a decirte
Eres mi Dios
Eres tan precioso
Eres tu tan bueno
Tan maravilloso para mi

Tu siendo Dios
Viviendo en el Cielo
Al mundo viniste
Jesús

Humilde llegaste
Todo lo dejaste
Para morir en la cruz

No se como agradecer
Lo que hiciste por mi en la cruz


domingo, noviembre 19, 2006

Sanidad Divina 4

La Sanidad y los Pactos


Hemos visto en Malaquías 3:6 y Santiago 1:17 que Dios no cambia. Es decir, si Dios hizo algo en el pasado, también lo hará hoy.


Por eso, la forma como Dios trató a la gente en el Antiguo Pacto, es la que lo hace en el Nuevo.


En Éxodo 15:26 dice: “Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, he hicieres lo que es recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios te enviare a ti; porque yo soy Jehová tu sanador."


Dios le estaba diciendo al pueblo de Israel que mientras ellos caminasen a la luz de su pacto, no habría ninguna enfermedad entre ellos.


Una traducción literal del hebreo en este pasaje es: “No permitiré ninguna de las enfermedades que permití en los egipcios.” Dios no envió las enfermedades sobre los egipcios, Él permitió que las enfermedades llegasen a ellos pues no estaban bajo su protección. Satanás fue quien los enfermó.


Dios declara aquí que Él es el Sanador. La palabra hebrea que se usa es Jehová – Rapha, que significa: “Yo soy Jehová tu medico, soy el Dios que te sana.” Dicho de otro modo, nuestro medico es el Dr. Jehová.


En Éxodo 23:25-26 dice: “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y el bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti. No habrá mujer que aborte, ni estéril en tus tierras; y yo completaré el número de tus días.”


El vuelve a reafirmarse como nuestro medico, y luego dice que el completará el número de nuestros días.


La pregunta es: Si Dios proveyó sanidad, ¿de que moriremos?


No tenemos que morir enfermos, en Génesis 25:8 dice: “Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años. . . .” En Génesis 35:29 dice: “Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido con su pueblo, viejo y lleno de días. . . .” En Génesis 49:33 dice: “Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió los pies en la cama y expiró. . . .”


Abraham, Isaac y Jacob murieron sin enfermedad ni dolor, y llenos de días, solamente entregaron su espíritu.


Esa es la forma que Dios quiere que partamos al Cielo, sin enfermedad ni dolor, completando el número de nuestros días, habiendo cumplido el plan que Dios tiene para nosotros.


Cuando el Hermano Kenneth Hagin se fue al Cielo, el sencillamente terminó su desayuno, sonrió a su esposa y se fue, sin enfermedad ni dolor, simplemente entregó su espíritu.


Un hecho que debemos notar, es que mientras Israel caminó en pacto con Dios, no hay registro de ninguna enfermedad. Tampoco hay registro de ningún bebé, o de algún joven que haya muerto prematuramente mientras caminaron en el pacto.


No hubieron muertes prematuras, porque todas las personas crecieron hasta su edad completa, y luego descansaron de sus obras.


En Deuteronomio 7:12-15 dice: “Y por haber oído estos decretos, y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará y bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás mas que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto que tu conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos lo que te aborrecieren.”


En este pasaje vemos como Dios ama, bendice y multiplica a Su pueblo. Además Dios bendice el fruto de su vientre, de su tierra y el incremento de su ganado. Esto significa que Dios los iba a prosperar materialmente. Ellos iban a ser bendecidos en todo lo que emprendiesen.


Dios no solo bendijo a Israel sino que no permitió enfermedad en ellos mientras caminaron en Su pacto. Recuerde que el verso 15 dice: “Y quitará Jehová de ti toda enfermedad.”


A lo largo del libro de Salmos también se menciona continuamente la sanidad.


En el Salmo 103:3-5 dice: “El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.”


Es evidente que la enfermedad vino por causa de la desobediencia de la ley pues: “El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.” De ahí podemos concluir que el perdón por su desobediencia significaba la sanidad de sus cuerpos.


Posteriormente, Jesús puso esto en evidencia en Marcos 2:1-12: “Entró Jesús en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar los pecados sino solo Dios? Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. Entonces el se levantó enseguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.”


En este pasaje, Jesús coloca a la sanidad y al perdón de pecados en la misma mano. El perdón de pecados en el paralítico, representaba la sanidad en su cuerpo.


En el Salmo 105:37 dice: “Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.”

Cuando Dios sacó a su pueblo de Egipto, la Biblia dice que no había ningún enfermo. Todo el pueblo que salió de Egipto, estaba sano.


Es interesante ver, que en ese momento, cuando todo el pueblo de Dios estaba saliendo de Egipto, y aun no habían tenido tiempo de quebrantar el pacto, todo el pueblo de Israel estaba sano.


En el Salmo 107:17-20 vemos que la enfermedad vino a ellos debido a su rebeldía contra la Palabra de Dios y su rechazo a su consejo.


“Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Envió su palabra y los sanó, y los libró de su ruina.”


La rebelión contra el pacto que tenían con Dios provocó la enfermedad en ellos, a tal grado que estaban a punto de morir. Al clamar ellos a Dios, al dejar su rebelión y volver al pacto, Dios envió Su Palabra y los sanó.


¿Por qué sucedió esto?


Debido a que ellos se salieron, por decisión propia, de la protección del pacto que Dios tenía con ellos.


El pacto que Dios hizo con ellos era como un paraguas. Si en un día lluvioso estamos debajo de un paraguas, no nos mojaremos; pero si en plena lluvia nos salimos del paraguas, terminaremos empapados.


Es como salir cuando llueve sin paraguas, vamos a mojarnos.


Así sucedió con Israel; cuando ellos se salieron del pacto por decisión propia, no pudieron ser protegidos del ataque del diablo, y se enfermaron. Pero, cuando ellos clamaron a Dios, y volvieron a su pacto, Dios envió Su Palabra y los sanó.


Dios siempre nos sana a través de Su Palabra.


Todos estos versos tratan acerca de Israel; pero, eso no significa que Dios no haya provisto sanidad para nosotros en el Nuevo Pacto.


Si hacemos un estudio de Israel en la Biblia, veremos que ellos no eran hijos de Dios, eran siervos de Dios.


En Levíticos 25:55 dice: “Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervos míos, a los cuales saque de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.” Y en Isaías 41:8 dice: “Pero tu, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.”


Dios llama al pueblo de Israel: “mis siervos.”


La traducción literal para siervo es esclavo.


Sin embargo en Juan 1:12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hilos de Dios.”


Dios llama a los creyentes: “hijos.”


Si Dios quiere que sus esclavos estén sanos, ¿cuánto mas lo querrá para sus hijos?


Ciertamente, ¡Dios quiere que sus hijos estén sanos!


En Hebreos 8:6 dice: “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejore promesas.”


Nosotros estamos en un mejor pacto que el pueblo de Israel; un pacto que está establecido sobre mejores promesas.


¿Qué significa que algo sea mejor que otro?


Por ejemplo, ¿qué es mejor, un billete de 10 dólares ó un billete de cien dólares?


Ciertamente un billete de 100 dólares. ¿Por qué? Porque un billete de 100 dólares contiene al billete de 10 dólares; es decir, 100 dólares pueden comprar todo lo que 10 dólares y mucho más.

Igualmente ocurre con el Antiguo y el Nuevo Pacto. El Nuevo pacto incluye al Antiguo. Es decir el Nuevo Pacto posee todas las cosas que tiene el Antiguo Pacto y mucho más.


Si Dios proveyó sanidad para sus esclavos en el Antiguo Pacto; también la ha provisto para sus hijos en el Nuevo Pacto.


Volviendo al Salmo 107:20, dice que: “Envió su palabra y los sanó, y los libró de su ruina.”


En Juan 1:1-3,14 vemos cual es “su palabra”: “En el principio era el Verbo (Logos), y el Verbo (Logos) era con Dios, y el Verbo (Logos) era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Y aquel Verbo (Logos) fue hecho carne, y habito entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”


La palabra Verbo es Logos, que significa palabra.


Jesús es la palabra que Dios envió para sanar nuestras enfermedades y dolencias. Como vimos anteriormente, Jesús mismo tomó nuestras enfermedades y dolencias.


No es la voluntad de Dios que ningún creyente pase enfermedades en esta tierra, sino que completen el número de sus días.


En Santiago 5:14 se pregunta a la iglesia: “¿Está alguno enfermo entre vosotros?” De esta pregunta vemos que no era común que hubiese enfermos entre los creyentes.


Esto es porque deberían conocer Mateo 8:17 donde dice: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.” Y 1 Pedro 2:24 donde dice: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis curados.”


Deberían conocer estos versos y caminar en salud divina.


En Santiago 5:14-15 Vemos lo que debería hacer la persona enferma: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubieren cometido pecados, le serán perdonados.”


Es decir, si se debe llamar a los ancianos de la iglesia es que Dios ha provisto sanidad para la iglesia.


En una iglesia había un grupo de hermanas ancianas que se reunían todos los martes en el templo para orar. Un día en que solo estaban ellas en la iglesia; una señora llamó para decir que fuese alguien a orar por su esposo que estaba muriéndose.


Inmediatamente llamaron al pastor para decirle lo que pasaba, pero no había nadie contestó. Entonces una de ellas se levantó y dijo: “En Santiago 5:14 dice que si alguno esta enfermo que llame a los ancianos de la iglesia; así que, nosotras debemos ir pues somos las ancianas de la iglesia.” Las demás señoras convinieron con ella y decidieron ir a la casa de la señora que llamó.

Cuando llegaron, una de ellas le pidió aceite a la dueña de casa, y ella les trajo una botella de aceite de un litro que aun no había sido usada. Fueron donde el enfermo, le leyeron Santiago 5:14-15, lo rociaron completamente con el litro de aceite, e hicieron la oración de fe. ¿Saben que pasó? El enfermo se levantó inmediatamente de la cama completamente sanado.


En el Nuevo Pacto hay sanidad para la iglesia.


Somos hijos de Dios y El proveyó sanidad para nosotros.

viernes, noviembre 10, 2006

Sanidad Divina 3

Tercera Parte - El Autor de la Enfermedad

En Hechos 10:38 vemos quienes son los autores de la enfermedad y la sanidad: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” En este pasaje vemos a dos personajes: a Jesús, el sanador y al diablo, el enfermador. Vemos que cada persona que fue sanada por Jesús estaba oprimida por Jesús. También vemos que la Biblia llama a la enfermedad una opresión satánica.

En Lucas 13:10-16 vemos la sanidad de la mujer encorvada: “Enseñaba Jesús en la sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacia dieciocho años que tenia espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo si buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?"

En este pasaje vemos que Satanás es el autor de la enfermedad. Dice que Satanás era el que había atado a la mujer; y, que la enfermedad es una ligadura. Dios no es quien pone enfermedades en el hombre, es el diablo quien está en el negocio de enfermar a la gente.

En Juan 10:10 se ve un contraste entre las obras de Dios y las obras del diablo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Este ladrón es el diablo. El diablo viene a robarnos con la enfermedad, nos roba la enfermedad, nos roba nuestro dinero, nos roba nuestra salud. Pero Jesús vino para darnos vida, y vida en abundancia.

En 1 Juan 3:8 dice: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” El propósito por el cual Jesús vino a la tierra fue para deshacer las obras del diablo. La enfermedad es una obra del diablo, Jesús vino para sanarnos.

Jesucristo no ha cambiado, sigue siendo el mismo. En Hebreos 13: 8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” El diablo tampoco ha cambiado, todavía sigue enfermando a la gente; pero Jesús continua deshaciendo sus obras.

martes, noviembre 07, 2006

Sanidad Divina 2

Segunda Parte - Conociendo al Sanador

Esta es un área donde la mayoría de los cristianos son engañados. Muchos creen que Dios es el que los enferma. Muchos han muerto diciendo: “Dios me ha enviado esta enfermedad para enseñarme algo.” No se dan cuenta que le están cerrando la puerta a su sanidad.

Conocí a un pastor, muy amado por la gente, tenia unos cuarenta años, pero había estado muchos años en la obra. Un día se enfermo de cáncer, la gente se acercaba para compartirle y ministrarlo, pero él decía: “Dios me ha enviado esta enfermedad para enseñarme algo.” Nunca supimos que cosa le quiso enseñar Dios porque partió a la presencia del Señor. Este pastor se dejo engañar por el diablo y eso le costo la vida.

Otros dicen: “Estoy sufriendo para la gloria de Dios.” La enfermedad no glorifica a Dios.

En Juan 11:1-45 se ve la historia de la resurrección de Lázaro. En los versos 3 y 4 dice: “Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas esta enfermo. Oyéndolo Jesús dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado en ella.” ¿Qué cosa era la que iba a traer la gloria Dios?

Cuando Jesús llegó a Betania encontró que Lázaro había muerto hacia cuatro días. En el verso 33 vemos la actitud de la gente: “Jesús entonces, al verla llorando (a María), y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió.” Notemos que la gente no estaba dando gloria a Dios por lo que pasó, sino que lloraba llena de dolor. En el verso 37 vemos lo que dijeron algunos judíos: “Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?” Ahora las personas no solo estaban tristes sino que murmurando de Jesús, ¿eso es darle gloria a Dios?

En los versos del 38 al 45 vemos lo que realmente trae la gloria a Dios: “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tu me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle y dejadle ir. Entonces muchos judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.” Lo que trajo gloria a Dios y que la gente creyera en Jesús fue la resurrección de Lázaro.

Además notemos la pregunta que Jesús le hizo a Marta: “¿No te he dicho que si crees, veras la gloria de Dios?” ¿En que tenia que creer María para ver la gloria de Dios? ¿En la enfermedad? No, la enfermedad había traído dolor y murmuraciones en contra de Jesús. Ella tenía que creer que Jesús iba a resucitar a su hermano para ver la gloria de Dios. El milagro fue lo que trajo la gloria a Dios.

En el verso 12 de la historia de la sanidad del paralítico que fue bajado por sus cuatro amigos en Marcos 2:1-12 se ve lo que trae la gloria a Dios: “Entonces el se levantó enseguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.”

En estos pasajes vemos que la sanidad es lo que trae la gloria a Dios. En realidad, no hay ningún verso que diga que la enfermedad trae la gloria a Dios.

Otros dicen: “La voluntad de Dios es que yo este enfermo.”

Si esto es cierto, ¿por qué van a los hospitales? ¿Para que asisten donde los doctores? ¿Por qué toman medicinas? Si su afirmación es correcta, ellos están yendo en contra de la voluntad al tratar de curarse por medios físicos. Están pecando al tratar de huir de la voluntad de Dios. Lo mejor para sus vidas seria que dejases de rebelarse contra Dios y acepten con gozo su dolor y enfermedad.

Esas palabras no pueden ser respaldadas con la Biblia. No hay ningún verso en la Biblia que diga que sea la voluntad de Dios enfermar a alguien. La gente pierde su oportunidad de recibir su sanidad y las cosas que Dios preparó para ellos por no conocer la naturaleza de Dios.

La Biblia dice muchas veces que Dios es bueno. En el capitulo 5 de Segunda de Crónicas se ve el traslado del arca al templo recién construido por Salmón; en el verso 13 dice: “cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Dios diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre. . .”

Notemos que la gente de Israel conocía a Dios y lo alababan diciendo: “Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre.” El Salmo 136:1 dice: “Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.” Esta verdad se ve constantemente en el libro de Salmos.

Cuando se le acerco el joven rico a Jesús en Marcos 10:17-18 le preguntó: “¿Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios.” Jesús le dijo al joven rico que Dios es bueno.

Dios es un buen Dios. Un buen Dios hace cosas buenas, el momento que hace algo malo deja de ser bueno y se convierte en malo.

En Santiago 1:17 dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Al final de Mateo 7:11 dice: “¿Cuánto mas vuestro padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que se lo pidan?”

En estos pasajes vemos que Dios da buenas cosas, “toda buena dádiva y todo don perfecto.”

¿La enfermedad es algo bueno? ¿El dolor y el sufrimiento son algo bueno? ¿La miseria es algo bueno? Si tu respuesta a esas preguntas es no; entonces no le eches la culpa a Dios de producirlas.

Dios es bueno, y Él quiere hacer algo bueno por ti hoy.

domingo, noviembre 05, 2006

Sanidad Divina 1

Primera Parte - Redimidos de la Enfermedad

Para saber lo que Dios piensa de la enfermedad debemos ir a su Palabra, ya que en ella Él revela su actitud hacia ella.

En Éxodo 3:13-14 cuando Dios se reveló a Moisés le dijo esto: “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”

Dios se reveló a Moisés como el que es. Jehová significa: El que es, el que era, y el que ha de venir. Dios no ha cambiado, Él es el eterno presente. Dios siempre ha sido el mismo

En Malaquías 3:6 dice: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.” En Santiago 1:17 dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Dios no ha cambiado, El siempre ha sido el mismo. Él es un buen Dios, que siempre esta dando buenas cosas.

En Mateo 7:11 dice: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto mas vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les pidan?” Otra vez nos encontramos con que Dios está listo para darnos cosas buenas.
¿Será la enfermedad una buena cosa?

En Mateo 6:9-13 Jesús nos enseño la oración que llamamos El Padrenuestro, en el verso 10 Jesús nos dijo que oremos así: “Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

¿Cuál es la voluntad de Dios en el Cielo? Para saber la respuesta debemos ver lo que dice la Biblia. En Apocalipsis 21:4 dice: “Enjugará Dios toda lagrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” El dolor y la muerte son dos consecuencias de la enfermedad, y en este pasaje dice que ya no existirán más, porque las primeras cosas pasaron. Es decir, en el Cielo no habrá más enfermedad.

Si la voluntad de Dios es que no haya enfermedades en el Cielo, Su voluntad es que no haya enfermedades en la tierra.

Sin embargo, la enfermedad existe en la tierra debido al pecado que entró en la tierra por causa de Adán.

Nuestra pregunta es: ¿De que forma proveyó sanidad en la tierra? Por la obra que Jesús hizo en la redención.

Veamos lo que dice Mateo 18:16 en la Versión Amplificada dice: “Pero si no te escucha, anda con uno o dos mas, para que toda palabra sea confirmada y sostenida por el testimonio de dos o tres testigos.”

En este capitulo vamos ha ver a tres testigos: Isaías, Mateo y Pedro; que testificaran que en la obra de la redención, Jesús tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.

Primero veamos que cosa es la redención. El diccionario define la palabra redención de esta manera:

  1. Rescatar de la esclavitud a un cautivo mediante un precio.
  2. Comprar de nuevo una cosa que se había poseído antes.
  3. Dejar libre una cosa sujeta a una carga u obligación que pesa sobre ella.
  4. Librar de una obligación, o extinguirla.

Para dar un ejemplo de la redención contare la historia de El Barco de Pepito: "Pepito tenía un barquito de madera, que su padre le había construido. Estaba muy orgulloso de él, porque su padre se lo había regalado y porque era muy hermoso. Todos los días iba al río para jugar con él. Pero un día vino una corriente de agua que se lo llevó muy lejos, y no lo pudo ver más. Se fue triste a su casa y se lo contó a su padre. Varios días después, el padre vio el barquito en el escaparate de una juguetería. Compro el barquito y se lo volvió ha dar a Pepito. Ese día Pepito recuperó su barquito."

Esto mismo es lo que hizo Jesús. Cuando Adán pecó, le dio todo el dominio a Satanás, y trajo el pecado, la enfermedad y la muerte al mundo. Pero Dios nos compró por la sangre de Jesucristo, y al aceptar la obra que Jesús hizo por nosotros somos hechos libres.

Veamos ahora a nuestros tres testigos:

Nuestro primer testigo es Isaías.

En Isaías 53:4-5 se ve el primer testimonio de que Jesús nos redimió de la enfermedad: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

En este pasaje Isaías esta dando una mirada hacia el futuro. 800 años antes del nacimiento de Jesús, nos da una imagen de la obra de Jesús. Vemos la doble obra de la redención: El perdón de pecados y la sanidad de nuestros cuerpos. Notemos que ambas van de la mano; Dios colocó la salvación y la sanidad en un mismo paquete. En la cruz Jesús pagó el precio de nuestra salvación y sanidad.

Nuestro segundo testigo es Mateo.

En Mateo 8:17, nos da su testimonio citando a Isaías: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.”

Mateo nos da una mirada al presente; recordemos que él fue un testigo presencial del ministerio de Jesús. Él nos está declarando que Jesús tomó nuestras enfermedades en su cuerpo.

Nuestro tercer testigo es Pedro.

En 1 Pedro 2:24, nos da su testimonio diciendo: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis curados.”

Pedro nos da una mirada hacia el pasado; aunque fue un testigo presencial de la obra de Jesús, aquí esta recordando las cosas que sucedieron unos treinta años antes.

De estos pasajes podemos tomar estas conclusiones:

  1. La obra de la redención fue doble: Jesús perdonó nuestros pecados y sanó nuestras enfermedades.
  2. La sanidad sigue vigente el día de hoy. En Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Es decir Jesús no ha cambiado. Isaías, 800 años antes; Mateo, mientras Jesús vivió: y, Pedro 30 años después dan testimonio de ello. Jesús sigue siendo el mismo, la sanidad sigue vigente.
  3. En estos tres pasajes, se habla de la sanidad en tiempo pasado: “Él llevó,” “Él sufrió,” “Por sus llagas fuimos”; estas cosas nos hablan de un hecho en el pasado, por tanto, la sanidad es un hecho consumado.
  4. Tu ya estas sanado, como Jesús ya completo su obra, solo debes de recibir lo que te pertenece.


Estaba predicando en una iglesia de Viña del Mar en Chile, cuando al final llegó una hermana con un rostro completamente decaído. Le pregunté que tenía y me dijo que hacía cinco años tenía una migraña constante que no le pasaba con nada; había ido a muchos médicos y tomado todo tipo de medicinas pero nada mejoraba. El dolor era tan intenso que en cinco años había bajado veinticinco kilos.

Esa noche había predicado de la sanidad en la redención, así que le leí los versos de Isaías, Mateo y 1 Pedro, y le pregunte: “¿En que tiempo están estos versos?” Y ella me respondió: “En tiempo pasado.” Le volví a preguntar: “Si están en tiempo pasado, ¿Cómo está Ud.? Vi que una luz se encendió en su rostro y me dijo: “Estoy sana.” Le dije: “Si esta sana empiece a dar gracias por su sanidad, de gracias porque Jesús la sano en su obra redentora.”

Ella levantó las manos y empezó a dar gracias porque Jesús la había sanado en su obra redentora. Cuando terminó de hacerlo le pregunte como se sentía, y ella me dijo que el dolor se había quitado totalmente.

Lo que no pudieron hacer los médicos ni las pastillas lo hizo Jesús cuando esta mujer se enteró lo que Él había hecho en la cruz.

Jesús ya terminó la obra de la redención, solo debes acercarte a Él y recibir lo que es tuyo.


El Ciberpastor

martes, octubre 31, 2006

La involución de los carismáticos

Un fenómeno esta ocurriendo en la iglesia de hoy, el movimiento carismático que nació de creyentes que salieron de iglesias denominacionales debido a que recibieron la experiencia llamada el bautismo del Espíritu con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas, esta volteando la tortilla.

Recuerdo el año 1980, acababa de recibir a Jesús en un grupo de jóvenes denominacional, cuando de pronto empezamos a escuchar del bautismo con el Espiritu Santo, y yo lo quise recibir, y fue ese 2 de Enero de 1980 que cambio mi vida, cuando recibí ese bautismo y comencé a hablar en otras lenguas.

A los pocos meses me dijeron: "O dejas de hablar del Espíritu Santo o te vas;" y me fui, no iba a perder por nada lo que había recibido.

Pero ahora, los carismáticos y pentecostales actuales, estan diciendo que no es necesario hablar en lenguas, que es el don menor, que he recibido otros dones. Lo unico que expresan es su ignorancia acerca del significado de ser un pentecostal o carismático.

No se dan cuenta que los grandes avivamientos del pasado se perdieron cuando los creyentes empezaron a racionalizar sus experiencias cristianas iniciales, y empezaron a cuestionarse.

Actualmente es más facil decir: "He recibido otros dones" que creer que todo el que recibe el bautismo con el Espíritu habla en lenguas tal como sucedio en Pentecostés, tal como creyeron los primeros pentecostales y carismáticos, tal como está escrito en la Palabra de Dios.

No perdamos lo que hemos recibido, no le quitemos importancia, es hora de creer la Palabra y no de retroceder.

El gran evangelista F. F. Bosworth decía "Cree en tus creencias y duda de tus dudas"; en este día y hora esas palabras se vuelven más trascendentes.


El Ciberpastor

lunes, octubre 23, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 3

PASO 3

DEBES HACER LA PALABRA DE DIOS

Mientras el cojo de Listra escuchaba el evangelio, la fe empezó a crecer en su corazón, y Pablo se dio cuenta de ello; por eso le dijo: “Levántate derecho sobre tus pies.” Y el cojo saltó y caminó.

Cuando escuchamos la Palabra de Dios es inevitable que la fe se produzca; y cuando la fe se produce siempre debemos tomar una acción que respalde nuestra fe.

En Santiago 2:17 dice: “Así también la fe si no tiene obras, es muerta en si misma.”

La Biblia amplificada lo cita así: “Así también la fe, si no tiene obras (hechos y acciones de obediencia que la respalden) se ha destituido ella sola de poder (esta inoperativa, muerta).”

La fe si no esta respaldada por medio de acciones correspondientes está destituida de poder, es inoperativa.

Una fe que no actúa en lo que cree, no podrá recibir nada de Dios.

SANTIAGO 1:21-25

21 Por lo cual desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante a un hombre que considera en un espejo su rostro natural.

24 Porque el se considera a sí mismo, y se va, y luego considera como era.

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Es importante que leamos la Palabra, pero no es suficiente, debemos de hacerla.

Es interesante que Josué 1:8 dice: “para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito.”

La Palabra no solo se oye, sino que se guarda y se hace.

Tu fe se demostrará a través de tus acciones correspondientes.

Si vamos a lo largo de la Biblia veremos que en cada milagro que Dios hizo se necesitó la acción de un hombre.

Veamos lo que pasó en las bodas de Caná:

JUAN 2:1-10

1 Al tercer día hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.

3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo mujer? Aún no ha venido mi hora.

5 Su madre dijo a los que le servían: HACED TODO LO QUE OS DIJERE.

6 Y estaban allí tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y LAS LLENARON HASTA ARRIBA.

8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y SE LO LLEVARON.

9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de donde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,

10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

Es interesante ver lo que pasó en este milagro. El vino se había acabado, y la madre de Jesús se dio cuenta. María le dijo a Jesús que no había vino, y a los sirvientes: “Haced todo lo que él os dijere.”

Ella era consciente de que cualquier milagro requería una acción por parte alguien.

Así que Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua.”

Miren esto, ellos necesitaban vino para la fiesta y Jesús les dijo que trajesen tinajas llenas de agua. Ellos las llenaron hasta arriba y se las trajeron a Jesús. Luego, Jesús les dio una nueva orden: “Sacad ahora, y llevadlo al maestresala.”

Era fácil llevar las tinajas con agua a Jesús; pero lo que Jesús les dijo ahora es que fuesen donde su jefe y les llevase esas tinajas.

En esa época, lo menos que les hubiera pasado por hacer una broma así era que los hubiesen botado del trabajo; los podían haber enviado a la cárcel, e incluso mandarlos ejecutar; pues, estaban jugando con la reputación del novio. Sin embargo, ellos fueron donde el maestresala, y mientras iban el agua se convirtió en vino.

Ellos actuaron sobre la base de las palabras de Jesús y recibieron un milagro.

No basta la fe, junto con la fe siempre viene el mandato de fe para actuar.

Cuando fui pastor en la ciudad petrolera de Talara; una vez llegó un joven a la casa a las diez de la noche.

El me dijo: “Pastor, déjeme quedarme en su casa, he tenido problemas y mis padres me han botado de la casa y me han dicho que no vuelva más.” Yo lo escuché, vino el mandato de fe a mi corazón y le dije: “Anda a tu casa, vas a ver que ellos te están esperando con los brazos abiertos.” Cuando llegó a su cuadra, escuchó que su padre le gritaba: “Hijo, ven.”Cuando lo escuchó pensó que su padre y sus hermanos se habían puesto de acuerdo conmigo para pegarle. Pero cuando se acerco a su padre, le pidió perdón por haberlo botado, y le dijo que volviese a la casa y se quedase con ellos.

Moisés experimentó este mandato de fe cuando salió de Egipto junto al pueblo de Israel.

El corazón de Faraón se había endurecido, y salió con todo su ejército a perseguir a los israelitas. En ese momento los israelitas no podían avanzar ni retroceder, pues tenían al Mar Rojo por delante y a los Egipcios por detrás. Por lo cual empezaron a quejarse. Veamos que sucedió después:

EXODO 14:13-16

13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca mas para siempre los veréis.

14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Porque clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.

16 y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar.

Vemos que Dios paró en seco la prédica de Moisés. Lo que Dios le estaba diciendo es: “Ya basta de palabras, Yo sé que tu crees, pero ya no es tiempo de creer, AHORA ES TIEMPO DE ACTUAR.”

Hay un tiempo para creer, y un tiempo para actuar. Si no actuamos en el momento que viene la fe, esa fe se convertirá en incredulidad y dureza de corazón.

Cuando viví en Estados Unidos, en 1982, asistía a una iglesia latina; es decir, asistía gente de varios países latinoamericanos. A la iglesia asistía una hermana que había tenido artritis durante varios años.

Un fin de semana fuimos a City of Faith; en Houston, Texas, donde ministraban los Hermanos Charles y Frances Hunter. Llevamos a la hermana, que sufrió durante todo el trayecto (unas seis horas).

Durante el servicio del domingo, la hermana paso a la fila de sanidad, y los Hermanos Hunter le dijeron que salga corriendo; y nosotros la vimos salir disparada como una bala, paso por el salón de la iglesia, bajo ñas escaleras, se fue corriendo por el jardín, y regreso tan rápidamente como salió.

Yo conocía a la hermana, cada domingo veía que difícilmente podía caminar con la ayuda de otros; y ahora la veía corriendo como si fuera una niña. La hermana había escuchado el mensaje, lo había creído, y cuando escuchó el mandato de fe, ella actuó en esa palabra y recibió su milagro.

Eso fue lo que hizo Moisés, cuando escuchó el mandato de fe extendió su vara y el mar se abrió en dos, los hijos de Israel pasaron en seco, pero los egipcios murieron ahogados (Exodo 14:21-28).

Si tu has ido a la Palabra, y la fe ha crecido en tu corazón, es el momento que actúes en ella. Tu recibirás las cosas que deseas de Dios.

Un último ejemplo de esto lo vemos en la pesca milagrosa.

LUCAS 5:1-7

1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.

2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido lavaban sus redes.

3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que le apartase de tierra un poco; Y SENTÁNDOSE, ENSEÑABA DESDE LA BARCA A LA MULTITUD (Pedro estaba ente la multitud oyendo la Palabra).

4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

5 Respondiendo Simón le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado, MAS EN TU PALABRA ECHARE LA RED (Esta respuesta indica que Pedro tenía fe para recibir un milagro).

6 Y HABIENDOLO HECHO (Esta fue la acción que trajo el milagro), encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.

7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Vemos que para conseguir este milagro, Pedro siguió los tres pasos:

Escuchó la predicación de Jesús; luego creyó, y en tercer lugar actuó en la Palabra de Dios.

Pedro le dijo a Jesús: “Yo soy una pescador, y sé que si no pesqué de noche, de día no lo voy a lograr, pero ya que tú lo dices, voy a creer en tu palabra y recibiré mi milagro.”

Y cuando Pedro actuó, él recibió la mayor pesca de su vida.

Esto fue lo que hizo también el cojo de Listra, escuchó a Pablo predicar el evangelio, tuvo fe para ser sanado, y cuando escuchó el mandato de fe, él salto y caminó.

Ese día él hizo lo que no había podido hacer en toda su vida, empezó a caminar como un hombre normal.

Tú también puedes recibir tu milagro hoy, ¿Estás listo para recibirlo? Solo recuerda:

1. Debes oír lo que la Palabra de Dios dice respecto a tu necesidad específica; buscando los versos que ofrezcan lo que necesitas.

2. Debes tener fe en esa Palabra específica; es inevitable que la fe venga si es que estás oyendo una y otra vez los versos que te ofrezcan responder la necesidad.

3. Debes actuar en la Palabra de Dios; cuando la fe llega a tu corazón, tu sabrás que hacer, al hacerlo vendrá tu milagro.

Al seguir estos tres pasos tendrás el milagro que deseas de Dios.

viernes, octubre 20, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 2

Paso 2
Debes Tener Fe Que Recibirás Lo Que Deseas De Dios
Lo segundo que hizo el cojo fue tener fe para recibir su sanidad.

Al oír el evangelio, algo se produjo en su interior; él supo que la sanidad estaba disponible para él, y esa verdad lo hizo libre.

ROMANOS 10:13-17
13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas (el evangelio)!
16 Mas no todos obedecieron el evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído nuestro anuncio?
17 ASI QUE LA FE ES POR EL OIR, Y EL OIR, POR LA PALABRA DE DIOS.

Esto fue lo que se produjo en este cojo cuando escuchó el evangelio, la fe.

Cada vez que oímos la Palabra de Dios la fe empieza a producirse en nuestro corazón.

Esto fue lo que le pasó a este hombre, mientras Pablo iba predicando la Palabra de Dios, algo empezó a producirse en su corazón. Algo que fue tan evidente, que el mismo apóstol Pablo se dio cuenta.

Cada vez que vamos a la Palabra de Dios de una manera continua, la revelación de la verdad empieza a crecer en nosotros, y juntamente con ella llega la fe para hacernos libres y traer las cosas que necesitamos.

Esto es lo que ocurre cuando nacemos de nuevo. El día que recibí a Jesús, una persona me predicó el evangelio, mientras escuchaba la fe empezó a crecer en mi corazón, y cuando me preguntó si quería recibir a Jesús, yo le dije que sí.

Ese es el proceso de la fe, cada vez que oímos la Palabra de Dios, la fe es producida en nuestro corazón.

Un día estaba compartiendo con un hermano en la calle, y él me preguntó que debía hacer para recibir el Bautismo del Espíritu Santo.

Le empecé a mostrar los casos a lo largo de Hechos (2:1-4, 8:13-17, 10:44-47, 19:1-7) de personas que lo habían recibido.

Le mostré en la escritura, que toda persona que recibe el Bautismo del Espíritu Santo, habla en lenguas.

Al compartirle eso la fe empezó a crecer en su corazón, y apenas le impuse las manos, empezó a hablar en otras lenguas.

He tenido el mismo resultado cada vez que le he compartido la Palabra de Dios ha alguna persona, específicamente acerca de su necesidad.

En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

Por eso, cada vez que sembramos la Palabra de Dios en nuestro corazón la fe crece para poder recibir las cosas que deseamos de Dios.

Esto fue lo que pasó con el cojo de Listra; cuando Pablo predicó el evangelio, en el cual está incluida la sanidad física, la fe creció en el hombre para que pueda recibir su sanidad.

Recuerda lo segundo que debes hacer es tener fe en la Palabra de Dios.

sábado, octubre 07, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 1

Introducción


Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamas había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.”

- Hechos 14:7-10

En esta enseñanza veremos que debemos hacer para recibir un milagro de Dios.

Siguiendo los pasos que siguió este hombre de Listra, podremos también nosotros recibir el milagro que necesitamos de Dios.

Paso 1

Debes Oír lo que Dios Hará por Ti

Nuestra historia empieza con Pablo y Bernabé predicando el evangelio en la ciudad de Listra, la cual quedaba en la provincia de Licaonia.

¿Qué cosa es el evangelio? En primer lugar el evangelio significa buenas noticias.

Pablo y Bernabé estaban predicando buenas noticias a la gente de Listra.

En Marcos 16:15 Jesús le dijo a sus discípulos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado.”

La primera buena noticia del evangelio es que ya no tenemos que ir al infierno, porque Jesús pagó el precio de nuestro pecado en la cruz; lo único que debemos hacer es creer en el evangelio.

En Lucas 4 Jesús nos dice en que consiste el evangelio:

LUCAS 4:18-19

18 El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;

19 a predicar el año agradable del Señor.


¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres?

Que ya no tienen que vivir mas en pobreza porque nuestro Dios suple todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús; además nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos y él desea que prosperemos en todas las cosas así como prospera nuestra alma (Filipenses 4:19, 1 Timoteo 6:17, 3 Juan 2).

El mundo esta acostumbrado a la pobreza y la escasez, pero Dios tiene otros planes para ti, ¡El quiere bendecirte abundantemente!

¿Cuáles son las buenas noticias para los quebrantados de corazón? Que Dios quiere sanarlos.

Como dice en Mateo 11:28-30: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Jesús es nuestra paz, cuando estamos pasando por tiempos difíciles, El es quien trae reposo y consuelo a nuestras almas.

¿Cuáles son las buenas noticias para los cautivos? Que ya no tienen que estar mas tiempo atados por el diablo; Jesús en la cruz derrotó al diablo y nos dio autoridad sobre él.

En 1Juan 4:4 dice: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.”

El mayor vive en ti; ya no tienes porque estar viviendo más con temor al diablo; porque el Dios que está en nosotros es mayor que el diablo que está en el mundo.

Sin embargo, mucha gente es como el hermano que pasó corriendo a toda velocidad, un amigo lo detuvo y le preguntó: “¿Qué estas haciendo?” Y el hermano le contestó: “Estoy haciendo correr al diablo.”

Su amigo lo felicitó, pero el hermano le dijo: “Si, estoy haciendo correr al diablo, yo corro y el me persigue.”

En Santiago 4:7 dice: “Someteos a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

No eres tu quien debe correr del diablo, es el diablo el que debe correr de ti.

¿Cuáles son las buenas noticias para los ciegos? Son dos cosas, en primer lugar nos habla de la ceguera física. Parte del evangelio es la sanidad divina; y además en los evangelios se ven muchas sanidades de ciegos.

Pero este pasaje además nos habla de la ceguera espiritual.

En Juan 8:12 Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida.”

La buena noticia para el ciego, es que ya no tiene que andar en las tinieblas del pecado.

Ahora podemos caminar en la luz de la Palabra de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo, sabiendo que somos hijos de Dios.

En 1 Juan 1:5-7 dice: “Este es el mensaje que hemos oído de él: Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

Al caminar en luz, tenemos la seguridad de que nuestros pecados están siendo perdonados.

Como dice en 1 Pedro 2:9-10: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero que ahora habéis alcanzado misericordia.”

Tenemos la luz de Dios en nosotros por haber recibido a Jesucristo, la luz del mundo, en nuestros corazones.

Esa es la luz que recibimos los ciegos, ya no tenemos porque vivir mas tiempo en el pecado. Solo debemos recibir a Cristo para que esa luz empiece a brillar en nuestros corazones.

¿Cuáles son las buenas noticias para los oprimidos? Que pueden ser libres de toda opresión del diablo.

HECHOS 10:38

38 Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


En este pasaje vemos que la enfermedad es una opresión del diablo; de la cual Jesús vino a sanarnos.

Esto es lo que Pablo y Bernabé estaban predicando en Listra ese día. Y esas son las cosas que el paralítico de Listra estaba oyendo

El empezó a ver que no tenía que estar mas tiempo enfermo, un cambió empezó a producirse en su interior.

Si tu quieres un milagro en tu vida lo primero que tienes que hacer es ver lo que el evangelio puede producir por ti.

En Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

El éxito en la vida cristiana se encuentra en la Palabra de Dios.

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”


La clave para la oración respondida es orar de acuerdo a la voluntad de Dios, ¿y dónde encontramos su voluntad? En la Biblia.

Dios nunca responderá una oración a menos que esté basada en Su Palabra.

Por ese motivo es que debemos llenarnos cada día de la Palabra. Debemos colocarla una y otra vez en nuestro corazón para poder disfrutar de las bendiciones que Dios ha provisto para nosotros.

En Marcos se encuentra la historia del leproso que se acercó a Jesús.

MARCOS 1:40-42

40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla le dijo: Si quieres puedes limpiarme.

41 Y Jesús, teniendo misericordia él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, se limpio.

42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y le dejó.


Aquí podemos ver a este leproso, que había oído acerca de los milagros y las sanidades de Jesús, pero no sabía si quería sanarlo.

El no conocía cual era la voluntad de Dios en su caso; pero Jesús en el verso 41 le dijo cual era Su voluntad respecto a su enfermedad. Le dijo: “Quiero se limpio.”

En Juan 8, Jesús nos habla acerca de conocer la voluntad de Dios.

JUAN 8:31-32

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


La Palabra de Dios es la voluntad de Dios que nos hace libres.

Cuando el leproso escuchó las palabras de Jesús, él supo que la voluntad de Dios era sanarlo. Supo que no iba a tener que volver a vivir atado por la lepra, y le fue fácil recibir de Dios.

Al ir de manera constante a la Palabra de Dios, conocerás la voluntad de Dios respecto a la situación que estás enfrentando, y podrás recibir las cosas que necesitas de Dios.

Eso fue lo que hizo el cojo de Listra (Este oyó hablar a Pablo); y es lo que va ha tener que hacer tu, si quieres recibir tu milagro de Dios.