sábado, octubre 07, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 1

Introducción


Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamas había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.”

- Hechos 14:7-10

En esta enseñanza veremos que debemos hacer para recibir un milagro de Dios.

Siguiendo los pasos que siguió este hombre de Listra, podremos también nosotros recibir el milagro que necesitamos de Dios.

Paso 1

Debes Oír lo que Dios Hará por Ti

Nuestra historia empieza con Pablo y Bernabé predicando el evangelio en la ciudad de Listra, la cual quedaba en la provincia de Licaonia.

¿Qué cosa es el evangelio? En primer lugar el evangelio significa buenas noticias.

Pablo y Bernabé estaban predicando buenas noticias a la gente de Listra.

En Marcos 16:15 Jesús le dijo a sus discípulos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado.”

La primera buena noticia del evangelio es que ya no tenemos que ir al infierno, porque Jesús pagó el precio de nuestro pecado en la cruz; lo único que debemos hacer es creer en el evangelio.

En Lucas 4 Jesús nos dice en que consiste el evangelio:

LUCAS 4:18-19

18 El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;

19 a predicar el año agradable del Señor.


¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres?

Que ya no tienen que vivir mas en pobreza porque nuestro Dios suple todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús; además nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos y él desea que prosperemos en todas las cosas así como prospera nuestra alma (Filipenses 4:19, 1 Timoteo 6:17, 3 Juan 2).

El mundo esta acostumbrado a la pobreza y la escasez, pero Dios tiene otros planes para ti, ¡El quiere bendecirte abundantemente!

¿Cuáles son las buenas noticias para los quebrantados de corazón? Que Dios quiere sanarlos.

Como dice en Mateo 11:28-30: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Jesús es nuestra paz, cuando estamos pasando por tiempos difíciles, El es quien trae reposo y consuelo a nuestras almas.

¿Cuáles son las buenas noticias para los cautivos? Que ya no tienen que estar mas tiempo atados por el diablo; Jesús en la cruz derrotó al diablo y nos dio autoridad sobre él.

En 1Juan 4:4 dice: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.”

El mayor vive en ti; ya no tienes porque estar viviendo más con temor al diablo; porque el Dios que está en nosotros es mayor que el diablo que está en el mundo.

Sin embargo, mucha gente es como el hermano que pasó corriendo a toda velocidad, un amigo lo detuvo y le preguntó: “¿Qué estas haciendo?” Y el hermano le contestó: “Estoy haciendo correr al diablo.”

Su amigo lo felicitó, pero el hermano le dijo: “Si, estoy haciendo correr al diablo, yo corro y el me persigue.”

En Santiago 4:7 dice: “Someteos a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

No eres tu quien debe correr del diablo, es el diablo el que debe correr de ti.

¿Cuáles son las buenas noticias para los ciegos? Son dos cosas, en primer lugar nos habla de la ceguera física. Parte del evangelio es la sanidad divina; y además en los evangelios se ven muchas sanidades de ciegos.

Pero este pasaje además nos habla de la ceguera espiritual.

En Juan 8:12 Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida.”

La buena noticia para el ciego, es que ya no tiene que andar en las tinieblas del pecado.

Ahora podemos caminar en la luz de la Palabra de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo, sabiendo que somos hijos de Dios.

En 1 Juan 1:5-7 dice: “Este es el mensaje que hemos oído de él: Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

Al caminar en luz, tenemos la seguridad de que nuestros pecados están siendo perdonados.

Como dice en 1 Pedro 2:9-10: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero que ahora habéis alcanzado misericordia.”

Tenemos la luz de Dios en nosotros por haber recibido a Jesucristo, la luz del mundo, en nuestros corazones.

Esa es la luz que recibimos los ciegos, ya no tenemos porque vivir mas tiempo en el pecado. Solo debemos recibir a Cristo para que esa luz empiece a brillar en nuestros corazones.

¿Cuáles son las buenas noticias para los oprimidos? Que pueden ser libres de toda opresión del diablo.

HECHOS 10:38

38 Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


En este pasaje vemos que la enfermedad es una opresión del diablo; de la cual Jesús vino a sanarnos.

Esto es lo que Pablo y Bernabé estaban predicando en Listra ese día. Y esas son las cosas que el paralítico de Listra estaba oyendo

El empezó a ver que no tenía que estar mas tiempo enfermo, un cambió empezó a producirse en su interior.

Si tu quieres un milagro en tu vida lo primero que tienes que hacer es ver lo que el evangelio puede producir por ti.

En Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

El éxito en la vida cristiana se encuentra en la Palabra de Dios.

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”


La clave para la oración respondida es orar de acuerdo a la voluntad de Dios, ¿y dónde encontramos su voluntad? En la Biblia.

Dios nunca responderá una oración a menos que esté basada en Su Palabra.

Por ese motivo es que debemos llenarnos cada día de la Palabra. Debemos colocarla una y otra vez en nuestro corazón para poder disfrutar de las bendiciones que Dios ha provisto para nosotros.

En Marcos se encuentra la historia del leproso que se acercó a Jesús.

MARCOS 1:40-42

40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla le dijo: Si quieres puedes limpiarme.

41 Y Jesús, teniendo misericordia él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, se limpio.

42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y le dejó.


Aquí podemos ver a este leproso, que había oído acerca de los milagros y las sanidades de Jesús, pero no sabía si quería sanarlo.

El no conocía cual era la voluntad de Dios en su caso; pero Jesús en el verso 41 le dijo cual era Su voluntad respecto a su enfermedad. Le dijo: “Quiero se limpio.”

En Juan 8, Jesús nos habla acerca de conocer la voluntad de Dios.

JUAN 8:31-32

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


La Palabra de Dios es la voluntad de Dios que nos hace libres.

Cuando el leproso escuchó las palabras de Jesús, él supo que la voluntad de Dios era sanarlo. Supo que no iba a tener que volver a vivir atado por la lepra, y le fue fácil recibir de Dios.

Al ir de manera constante a la Palabra de Dios, conocerás la voluntad de Dios respecto a la situación que estás enfrentando, y podrás recibir las cosas que necesitas de Dios.

Eso fue lo que hizo el cojo de Listra (Este oyó hablar a Pablo); y es lo que va ha tener que hacer tu, si quieres recibir tu milagro de Dios.

viernes, septiembre 22, 2006

domingo, septiembre 17, 2006

Como Aumentar Tu Fe

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

- Romanos 12:3

Dios repartió a todo creyente la medida de fe el día que nació de nuevo.

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

El verso 9 en la Biblia de Jerusalén se lee así: Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios”.

Dios le dio a cada creyente la medida de fe, cuando alguien nace de nuevo en ese momento la fe viene a su corazón.

Romanos 10:8-17

8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

11 Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

El día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

2 Tesalonicenses 3:2

2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

Es evidente que no todas las personas tienen la fe sino solo aquellos que han recibido a Jesús.

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para aumentarla.

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

1. El que da el mensaje

2. El mensaje

3. El oyente

En el capitulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio.

En los versos del 1 al 6 del capitulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.”

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.”

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

Lo segundo que vemos es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En Hechos 11:11-17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó como había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tu y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

El verso 14 se lee así en la Biblia Castilian: El ángel también le aseguró que, por mis palabras, él y toda su familia serían instruidos para alcanzar la salvación”; y en la Nueva Versión Internacional: “Él te traerá un mensaje mediante el cual serán salvos tú y toda tu familia”.

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

1. El que da el mensaje fue Pedro.

2. El mensaje fue la predicación del evangelio.

3. El oyente fue Cornelio y su casa.

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.

El Logos y el Rhema

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

En la Biblia Dios Habla Hoy se lee: Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo”; y en la Nueva Versión Internacional: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”.

Es interesante notar término griego que se usa para palabra. Hay dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para palabra:

1. Logos: Nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Rhema: Nos habla de una materia específica, de un tema de la Palabra de Dios.

La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En este pasaje bíblico, se utiliza la palabra Rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema específico de la Palabra de Dios.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe para recibir de Dios necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para recibir lo que necesitamos.

Otra cosa que debemos entender es que a la hora de estudiar la Palabra de Dios siempre debemos tener un norte.

Mucha gente lee la Biblia como si leyera un el horóscopo; toma la Biblia y le dice al Señor: “que tienes hoy para mi,” la abren y lo que les sale, es lo que piensan les está diciendo Dios.

Un hermano que usaba ese método, abrió su Biblia donde dice: “Judas fue y se ahorcó”; cuando lo leyó, pensó: “seguro que Dios se equivocó, leeré de nuevo para estar seguro.”

Volvió a abrir la Biblia y encontró: “Anda tu y haz lo mismo.” Al leer dijo: “Necesito una confirmación.”

La tercera vez abrió la Biblia y encontró: “Apresúrate, no te detengas;” y fue y se ahorcó.

Esa no es la manera de leer la Biblia, ni es la manera de buscar dirección de Dios. En Romanos 8:14 vemos la forma como Dios guía a sus hijos: “Por que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

La forma en que Dios guía a sus hijos es a través de Su Espíritu.

Volviendo a nuestro tema; debemos de ser específicos a la hora que queremos desarrollar la fe en nuestras vidas. En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare eso también segara.” La Biblia al Día lo dice así: No os engañéis: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.”

En la parábola del sembrador, en Marcos 4:14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” Nosotros somos los que sembramos la Palabra en nuestros corazones; y cada semilla produce una cosecha en nuestras vidas.

Si siembras semillas de salvación, eso es lo que tu recibirás en tu vida. Si siembras semillas de prosperidad, recibirás fe para prosperar. Si siembras semillas de sanidad, tendrás fe para ser sano.

Aunque en este caso estamos hablando de la salvación, esto puede aplicarse a cualquier área de la Biblia.

Fe Para Sanidad

Ahora veremos este proceso de la fe en la sanidad divina.

En Hechos 14:7-10 dice: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en el sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó, y anduvo.”

En este pasaje vemos a los tres elementos en el proceso de la fe:

1. El que da el mensaje es el apóstol Pablo

2. El mensaje es el evangelio

3. El oyente es el cojo de Listra

Hemos visto que la fe viene cuando un oye la Palabra de Dios; aquí vemos que Pablo estaba predicando el evangelio.

¿Qué es el evangelio? Evangelio significa buenas noticias. En Lucas 4:18-19 el evangelio es descrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

En Hechos 10:38 vemos quienes son los oprimidos: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Cuando Pedro predico a Cornelio y los suyos, les dijo que los oprimidos que Jesús vino a liberar eran las personas enfermas. Y además que el opresor es el diablo.

Por eso, cuando Pablo le predico el evangelio al cojo de Listra, le estaba diciendo que Jesús había venido a librarlo de su enfermedad, y eso produjo la fe en el para recibir su sanidad.

El cojo hizo tres cosas para poder recibir su milagro:

1. Oyó el evangelio.

2. Tuvo fe para ser sanado.

3. Actuó en la palabra de Pablo.

Este milagro que recibió el cojo también lo podemos recibir nosotros. Si tu sigues estos tres pasos también recibirás las cosas que necesitas para tu vida.

Tu ya tienes la fe, así que como este cojo de Listra debes ponerla en operación.

sábado, septiembre 02, 2006

Haz lo que Dios te dice que hagas

Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.

Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

- Juan 2:1-10


En este pasaje nos encontramos a Jesús en una fiesta de bodas en Caná de Galilea. Entre los judíos, la cena de las bodas tenía lugar en la casa del marido, y era el gran evento social en la vida familiar ya que se celebraban públicamente con un banquete. Las fiestas solían durar hasta una semana.

En esta fiesta los novios se encontraban con un problema, no habían previsto la cantidad de vino necesario y se les había acabado.

Juan 2:3 (CST)

A mitad de la fiesta se les acabó el vino, y la madre de Jesús fue adonde él estaba y se lo dijo.


María se dio cuenta de la situación y fue donde Jesús a decírselo, quien en un principio se sintió renuente ha hacer algo al respecto.

Juan 2:4 (PDT)

Jesús le dijo: -Mamá, no deberías decirme lo que tengo que hacer. No ha llegado el momento para que yo comience mi misión.


Pero María no era una persona que se rindiese tan fácilmente, ella era una mujer insistente, no se iba a detener sin conseguir su milagro.

Juan 2:5

Entonces María les dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que Jesús les diga".


Aquí María dice unas palabras poderosísimas: “Hagan todo lo que Jesús les diga.” Estas palabras no eran solo para los sirvientes de la fiesta de bodas, son palabras que son también relevantes para nosotros.

Debemos hacer todo lo que Jesús nos diga.

Juan 1:1 (NBLH)

1 En el principio ya existía el Verbo (la Palabra), y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.


Juan 1:1-4, 14 (CST)

1 En el principio de todas las cosas era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios.

2 La Palabra estaba en el principio con Dios.

3 Por medio de ella creó Dios todas las cosas, y sin ella nada de lo creado fue creado.

4 Porque en la Palabra estaba la vida, y la vida era la luz que iluminaba a la humanidad.

14 Aquella Palabra se hizo hombre, y como hombre vivió entre nosotros con plenitud de gracia y de verdad. Y fuimos testigos de su gloria, la gloria que pertenece al Hijo único de Dios Padre.


Jesús es el verbo o la palabra de Dios hecha carne. Al hacer la Palabra de Dios, estamos haciendo lo que Jesús nos dice.

En el libro de Santiago vemos mucho acerca de la fe y las acciones, y sabemos que la fe actúa en lo que cree, que es la Palabra de Dios.

Santiago 1:22

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.


Santiago 1:22 (JER)

22 Poned por obra la Palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos.


Santiago 1:22 (EUNSA)

22 Pero tenéis que ponerla en práctica y no sólo escucharla engañándoos a vosotros mismos.


Santiago 1:22 (PDT)

Pero no es suficiente con sólo oír el mensaje de Dios. Hay que obedecerlo. Si sólo lo oyen, sin hacer lo que dice, se están engañando a sí mismos.


No es suficiente con el oír la Palabra, con saber lo que tenemos que hacer, debemos hacer lo que dice. Como puedo disfrutar de una limonada si sabiendo como hacerla no lo hago.

La fe que no actúa o hace lo que cree no tendrá ningún resultado en nuestras vidas.

Santiago 2:17 (PDT)

17 De la misma manera, si la fe no está acompañada de hechos, así sola está muerta.


Santiago 2:17 (AMP)

17 Así también la fe, si no tiene obras (hechos y acciones de obediencia que la respalden), por si misma se destituye de poder (esta inoperativa, muerta).


Una fe que no hace lo que Dios le diga es una fe que está muerta. En Santiago 2:26 podemos ver esto más claramente:

Santiago 2:26

Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.


La fe está unida a las acciones de la manera que un cuerpo está unido a un espíritu. Si el cuerpo esta unido al espíritu esta vivo; pero sabemos que la muerte física viene cuando el espíritu se separa del cuerpo.

Una fe que no hace lo que cree está muerta, no sirve de nada.

Ese es el dilema que en el que se encuentran los sirvientes, para que hubiese vino en la fiesta de bodas ellos tenían que hacer lo que Jesús les iba a decir.

Juan 2: 6-7 (NBLH)

6 Y había allí seis tinajas de piedra, puestas para ser usadas en el rito de la purificación de los Judíos; en cada una cabían dos o tres cántaros (unos 100 litros).

7 Jesús les dijo: "Llenen de agua las tinajas." Y las llenaron hasta el borde.


Ahora venía el momento de actuar, Jesús les pidió que llenen las tinajas con agua, es decir, les pidió que le trajeran 600 litros de agua. Ellos necesitaban vino y Jesús les pidió agua.

Notemos que ellos fueron obedientes e hicieron lo que Jesús les dijo, no llenaron las tinajas hasta la mitad, sino que lo hicieron hasta el borde.

Juan 2:8

Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.


Vine nos dice que el maestresala era el maestro de ceremonias en un convite; el encargado de cuidar de que la mesa y los reclinatorios estuvieran bien dispuestos, la comida en orden, y de gustar los alimentos y el vino.

Jesús les dijo a los sirvientes que le lleven estos 600 litros de agua a su jefe, el maestresala, cuando lo que necesitaban era vino.

Les dejo a su imaginación lo que iba ha hacer este maestresala con sus empleados bromistas.

Pero algo sucedió mientras llevaban el agua:

Juan 2:9-10 (BAD)

9 El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio

10 y le dijo: —Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora.


¿Cuándo ocurrió el milagro? Cuando los sirvientes obedecieron y le llevaron el agua a su jefe, el maestresala, el encargado del banquete.

Eso es lo que tenemos que hacer si queremos recibir un milagro en nuestra vida; oír lo que Jesús nos dice que hagamos y hacerlo. Actuar en la Palabra de Dios.

Este principio lo vemos en cada milagro que ocurrió no solo en el ministerio de Jesús sino a lo largo de toda la Biblia.

En cada ejemplo bíblico que leemos las personas que hicieron lo que Dios les dijo recibieron su milagro, sea físico, financiero, en su hogar, resurrecciones de muertos y toda clase de milagros sin importar su tipo.

Veamos un ejemplo de esto en el Antiguo Testamento:

2 Reyes 4:1-7 (NVI)

1 La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo: Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fiel al Señor. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos.

2 ¿Y qué puedo hacer por ti? le preguntó Eliseo. Dime, ¿qué tienes en casa? Su servidora no tiene nada en casa le respondió, excepto un poco de aceite.

3 Eliseo le ordenó: Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas.

4 Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte.

5 En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban.

6 Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: “Ya no hay." En ese momento se acabó el aceite.

7 La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: “Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos."


Aquí vemos claramente como el profeta le dio una palabra a la viuda que iba a traerle la provisión que ella necesitaba.

2 Crónicas 20:20

Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.


Ella creyó en la palabra del profeta pues sabía que era Dios hablándole y al actuar en esa palabra recibió su milagro.

¿Tenemos que esperar que Dios nos hable por medio de un profeta para poder actuar y recibir nuestro milagro?

Veamos lo que dice Pedro:

2 Pedro 1:19

19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones,


No, no es necesario que escuchemos a un profeta, tenemos la Palabra de Dios, que nos dice lo que debemos hacer, es la palabra profética más segura, es Jesús mismo diciéndonos lo que debemos hacer.

Así que ahora nos toca a nosotros, hagamos lo que Dios nos diga que hagamos.

martes, agosto 01, 2006

Doctrina de la Redención

La doctrina de la redención es una de las más importantes en la Biblia pues nos habla de la obra que Jesús hizo en la cruz para librarnos de la esclavitud del pecado y sus consecuencias.

Como vimos anteriormente el hombre pecó y como consecuencia de ello murió espiritualmente.

En Romanos 5:12, 18-19 dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. . .Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”


Romanos 5:12, 18-19 (Castillian)

12 Adán pecó, y por su pecado entró el pecado en el mundo. De este modo, el pecado de un solo hombre vino a representar el de todos los seres humanos, y la muerte, que vino a causa del pecado, se extendió a toda la humanidad.

18 Esto es, si por transgredir Adán la ley, toda la humanidad quedó sometida a la condenación, por la justicia de Cristo pueden ser todos declarados justos, para gozar junto a Dios de la vida eterna.

19 Con otras palabras: por la desobediencia de un hombre a Dios, la humanidad entera fue declarada pecadora; pero por la obediencia de otro hombre declarará Dios justa a una humanidad redimida.


Debido al pecado de Adán, todos los hombres murieron espiritualmente y luego físicamente; los hombres se convirtieron en pecadores, pero por la obra de Jesús fueron declarados justos.

En Juan 8:44 vemos que debido al pecado de Adán la misma naturaleza del hombre fue cambiada y se convirtieron en hijo del diablo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.”

El hombre que había sido creado para tener a Dios como Padre ahora tenía un nuevo padre que era el diablo.

En Efesios 2:1-3 vemos las consecuencias de esa transformación: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”


Efesios 2:1-3 (Biblia al Día)

1 En otro tiempo vosotros estabais muertos en vuestras transgresiones y pecados,

2 en los cuales andabais conforme a los poderes de este mundo. Os conducíais según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.

3 En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.


Efesios 2:1-3 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

1 Antes, ustedes estaban muertos para Dios, pues hacían el mal y vivían en pecado.

2 Seguían el mal ejemplo de la gente de este mundo. Obedecían al poderoso espíritu en los aires que gobierna sobre los malos espíritus y domina a las personas que desobedecen a Dios.

3 Antes nosotros nos comportábamos así, y vivíamos obedeciendo a los malos deseos de nuestro cuerpo y nuestra mente. ¡Con justa razón merecíamos ser castigados por Dios, como todos los demás!


El hombre estaba muerto, viviendo en pecado, siguiendo los deseos de su cuerpo y su alma, se había convertido en hijo de ira, es decir, era objeto de la ira de Dios y estaba condenado al infierno.

Por este motivo Dios tenía que preparar un plan para poder rescatar al hombre de su destrucción final; este plan de rescate es la redención.

En La Enciclopedia (Salvat Editores) el término redención se define así: “Acción y efecto de redimir o redimirse. Cumplimiento de condena. En derecho, es el acto que libera al deudor de alguna obligación, mediante su pago, o de los gravámenes que pesan sobre una cosa, cancelándolos mediante la restitución del dinero recibido a cambio. Teológicamente; en sentido puramente religioso, liberación del hombre del sometimiento a poderes sobrenaturales extraños.”

Sigue definiendo: “Teológicamente, en una perspectiva cristiana, la redención del hombre es obra personal de Cristo, realizada a través de su muerte y de su resurrección. En cuanto causa de esta liberación o salvación, Cristo es redentor. El concepto de redención añade al de salvación la idea complementaria de un precio a pagar. Tal precio es la muerte de Cristo en la Cruz. El redimido lo es del pecado, concebido por el alejamiento de Dios, o pecado original.

Para poder dar una idea mas clara, veamos también la definición del término redimir: “Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante un precio. Librar de una obligación o extinguirla. Figurativamente; poner término a algún vejamen, dolor penuria u otra adversidad o molestia. Comprar de nuevo alguna cosa que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o titulo.

Las definiciones de la enciclopedia nos dan una idea muy clara de lo que es la redención. A través de ella es que fuimos hechos libres de la esclavitud del pecado y de Satanás.

En 1 Pedro 1:18-19 podemos ver lo que significó nuestra redención: “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.”


1 Pedro 1:18-19 (Palabra de Dios Para Todos)

18 Dios los rescató a ustedes de la vida sin sentido que llevaban antes; así vivían sus antepasados, y ellos les enseñaron a ustedes a vivir de la misma manera. Pero ustedes saben muy bien que el precio de su libertad no fue pagado con algo pasajero como el dinero,

19 sino con la sangre preciosa de Cristo, quien es como un cordero perfecto y sin mancha.


El precio para ser rescatados de la esclavitud de Satanás y de la paga del pecado fue la sangre de Cristo.

¿Por qué era importante la sangre?

Cuando hablamos acerca de la caída del hombre vimos dos cosas, Dios prometió un Mesías y además mató dos animales para cubrir con sus pieles la desnudez de su cuerpo y con su sangre cubrir su pecado.

Es en Génesis 3:15 donde Dios nos da el primer indicio del plan de redención: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”


Génesis 3:15 (Dios Habla Hoy)

15 Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón.


Aquí esta diciendo que la simiente de la mujer vencería y la simiente de la serpiente, es decir, de la consecuencia del pecado producido por la desobediencia.

Como vimos en la doctrina de Jesucristo, Él es la simiente de la mujer, quien nació por obra y gracia del Espíritu Santo, sin el concurso de un hombre.

En Génesis 3:21 vemos que Dios tuvo que matar animales para cubrir a Adán y Eva; lo que estaba mostrando era el método por el cual los pecados eran cubiertos.

En Hebreos 9:22 vemos que el perdón de pecados viene con el derramamiento de sangre: “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”


Hebreos 9:22 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

22 La ley dice que la sangre quita el pecado de casi todas las cosas, y que debemos ofrecer sangre a Dios para que nos perdone nuestros pecados.

Hebreos 9:22 (Palabra de Dios Para Todos)

22 La ley dice que casi todo debe limpiarse con sangre, porque si no se derrama sangre los pecados no quedan perdonados.


En Génesis 4:1-7 podemos ver esto: “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.”

En la historia de Caín y Abel vemos cual es la ofrenda que Dios acepta. Abel era un labrador y trajo del fruto de su trabajo, es decir, quiso agradar a Dios por medio de sus acciones. Abel trajo lo mejor que tenía, sus primogénitos y los animales más gordos.

Si Caín entregaba del fruto de la tierra, los vegetales iban a seguir dando frutos, por ejemplo, si traía manzanas, el manzano iba a seguir dando manzanas. Pero Abel, al matar sus animales, estos no iban a reproducirse más.

Dios rechazó la ofrenda de Caín, pues esa era la ofrenda de la religión, agrado a Dios con mis obras. Pero Abel dio una ofrenda de fe, sacrifico sus ovejas, derramó sangre para justificarse, por eso su ofrenda fue agradable a Dios.

En Hebreos 11:4 se da testimonio de la fe de Abel: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.”


Hebreos 11:4 (Castillian)

4 Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio excelente, mucho más valioso que el de su hermano Caín. Al Señor le agradaron las ofrendas de Abel, y lo manifestó aceptándolo como justo; y aunque han transcurrido tantos años desde su muerte, Abel sigue hablándonos por medio de la fe.



Hebreos 11:4 (Castillian)

4 Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía.


En el capitulo 12 de Éxodo podemos leer la institución de la pascua, en la cual se sacrificaba un cordero por familia.

Leamos los versos 3, 5, 6 y 7: “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. . . . El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.”

La pascua fue instituida con ocasión de la plaga de la muerte de los primogénitos en Egipto. Cada familia debía sacrificar un cordero para que los primogénitos no fueran muertos por el ángel de la muerte que iba a pasar por todas las casas. En la casa en la que viere la señal de la sangre en la puerta no iba a suceder nada, pero si no estaba la sangre, el primogénito moriría.

Vemos aquí que la sangre era derramada por la salvación del primogénito.

En Levíticos 4:13-21 como la sangre era derramada por el pecado del pueblo: “Si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el yerro estuviere oculto a los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables; luego que llegue a ser conocido el pecado que cometieren, la congregación ofrecerá un becerro por expiación, y lo traerán delante del tabernáculo de reunión. Y los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehová, y en presencia de Jehová degollarán aquel becerro. Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo de reunión, y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo. Y de aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová en el tabernáculo de reunión, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión. Y le quitará toda la grosura y la hará arder sobre el altar. Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él; así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón. Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro; expiación es por la congregación.”

En el capítulo 16 de Levíticos se habla acerca del Gran Día de Expiación por los pecados del pueblo de Israel. Una vez al año era sacrificado un macho cabrio por los pecados del pueblo.

Como dice el verso 34: “Y esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al año por todos los pecados de Israel.”

El término expiación en La Enciclopedia (Salvat Editores) significa: “Acción y efecto de expiar.” El término expiar significa: “Borrar las culpas; purificarse de ellas por medio de un sacrificio. Sufrir el delincuente de una falta o delito la pena impuesta por los tribunales.”

Eso era lo que pasaba en el Día de la Expiación; la culpa del pueblo pasaba al animal que iba a ser sacrificado y los pecados del pueblo eran cubiertos por una año; por lo que cada año debía repetirse este sacrificio.

En Hebreos 10:1-4 vemos la imperfección de estos sacrificios: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.”


Hebreos 10:1-4 (Palabra de Dios Para Todos)

1 La ley es sólo una imagen borrosa de las bendiciones que llegarían en el futuro. La ley no es la verdadera bendición porque exige a la gente que ofrezca los mismos sacrificios todos los años. Los que se acercan a ofrecer culto a Dios siguen ofreciendo esos sacrificios, pero la ley jamás puede hacerlos perfectos.

2 Si la ley lo pudiera hacer, entonces ya estarían limpios, no se sentirían culpables de sus pecados y esos sacrificios ya hubieran dejado de ofrecerse.

3 Cada año los sacrificios sirven para recordarles sus pecados,

4 porque es imposible quitar los pecados con la sangre de toros y chivos.


Nuevamente, la sangre de los animales sacrificados no quitaba el pecado, simplemente los cubría durante un año, al final del cual debía sacrificarse otro animal por los pecados del pueblo de ese año.

Notemos lo que dijo Juan el Bautista en Juan 1:29: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Dios se había provisto de un cordero que iba a quitar el pecado del mundo; a Jesús, Su Hijo unigénito.

A Dios no le había tomado por sorpresa la traición de Adán y la necesidad de la redención del hombre; en Apocalipsis 13:8 vemos que Jesús fue sacrificado desde la fundación del mundo: “Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”


Hebreos 13:8 (Biblia al Día)

8 A la bestia la adorarán todos los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida, el libro del Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo.

Hebreos 13:8 (Nueva Versión Internacional)

8 A la bestia la adorarán todos los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida, el libro del Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo.


Jesús vino con un propósito a este mundo, para rescatarnos del pecado y quitar de una vez y para siempre nuestros pecados.

“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:6-10).

Los sacrificios del Antiguo Testamento eran tipos y sombras del sacrificio de Jesucristo. Una vez sacrificado por nosotros ya no hay necesidad de otro sacrificio, Él ya nos redimió del pecado.

Como dice en 2 Corintios 5:21, Jesús se hizo pecado por nosotros, tomó nuestra naturaleza para poder hacernos justos delante de Dios: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Por tanto, ya fuimos redimidos del pecado y sus consecuencias.

En Isaías 53:4-5 podemos ver que en la redención Jesús no solo tomo nuestros pecados sino también nuestras enfermedades: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Aquí Isaías, ochocientos años antes de la muerte expiatoria de Jesús nos da una imagen de la doble obra que haría en la cruz. Él no solo iba a morir por nuestros pecados sino también por nuestras enfermedades.

Una parte importante de la obra de redención es la sanidad de nuestros cuerpos.

En 1 Pedro 2:24, el apóstol reafirma la importancia de la sanidad de nuestros cuerpos en la obra de la redención: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis curados.”

En estos pasajes vemos la doble obra de la redención: El perdón de pecados y la sanidad de nuestros cuerpos. Ambas van de la mano; Dios colocó la salvación y la sanidad en un mismo paquete. En la cruz Jesús pagó el precio de nuestra salvación y sanidad. Ahora depende de nosotros recibirlas.

Otro asunto importante en cuanto a la redención se encuentra en Gálatas 3:13 donde dice: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).”


Gálatas 3:13 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

13 Pero Cristo prefirió recibir por nosotros la maldición que cae sobre el que no obedece la ley. De ese modo nos salvó. Porque la Biblia dice: "Dios maldecirá a cualquiera que muera en una cruz".


Gálatas 3:13 (Castillian)

13 Pero Cristo nos ha liberado de la maldición de la ley mosaica, cargando sobre sí mismo, al morir en la cruz, la maldición que a nosotros nos correspondía, porque dicen las Escrituras: "Maldito el que muere colgado en un madero".


Gálatas 3:13 (Palabra de Dios Para Todos)

13 Cristo pagó para librarnos de la maldición de la ley y aceptó estar bajo maldición en lugar de nosotros. La Escritura dice: "maldito todo aquel cuyo cuerpo es colgado en un árbol"


Hace años leí el libro Redimidos del Hermano Kenneth Hagin, el cual me dio mucha luz acerca del tema.

En Deuteronomio 28:15-68 nos habla acerca de la maldición de la ley. En este pasaje muestra que parte de la maldición de la ley era la muerte espiritual, la pobreza y la enfermedad. Incluso el divorcio y la pérdida de la familia son parte de esta maldición.

Leamos algunos versos para ver de que consta esta maldición:

“Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán. Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo. Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas. Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir. Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado. Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra. Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante. Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás. Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano. El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado” (vs. 15-35).

Y la lista de maldiciones continúa.

Esta lista es muy fuerte y terrible, y en la historia podemos ver que el pueblo de Israel sufrió estas calamidades por no cumplir con la ley.

Cristo para poder rescatarnos de estas cosas tuvo que hacerse maldición por nosotros, tuvo que tomar nuestro lugar.

Hemos visto que Él se hizo pecado y enfermedad por nosotros, el tomo nuestro lugar en la cruz.

En 2 Corintios 8:9 dice que Él se hizo pobre por nosotros: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.”


2 Corintios 8:9 (Nueva Biblia de los Hispanos)

9 Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.


2 Corintios 8:9 (Palabra de Dios Para Todos)

9 Ustedes conocen el generoso amor de nuestro Señor Jesucristo, quien siendo rico se hizo pobre por ustedes, para que por medio de su pobreza, ustedes se hicieran ricos.


¿Cuándo es que se hizo pobre por nosotros?

Durante su ministerio, Jesús no pasó por necesidades, nunca le faltó que comer, que vivir donde alojarse.

Viajó más de tres años con una comitiva de entre doce y setenta y dos personas a los cuales Él tuvo que suplirles todas sus necesidades.

Tenia un tesorero (Judas) que llevaba una bolsa con suficiente dinero para que cuando robase (como era su costumbre), nadie se diese cuenta.

En Lucas 8:1-3 dice que muchas mujeres importantes le servía con sus bienes: “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.”

Notemos la actitud y las palabras de Jesús cuando Maria de Betania derramó el perfume carísimo sobre Él: “Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis.” (Marcos 14:3-7).

El valor de este perfume era de 300 denarios; un denario era el salario de un día de trabajo, entonces quitando domingos y feriados, 300 denarios era el salario de un año de trabajo; aquí en el Perú son unos 6000 soles, usando como salario mínimo mensual 500 soles.

Cuando Jesús vio que derramaban el perfume sobre Él, ni se inmuto, no le desagrado el asunto, dijo que era una buena obra. Si hubiera sido pobre la hubiera chocado ese desperdicio de dinero.

Además dijo: “A los pobres siempre los tendréis, más a mi no.” Jesús hizo una diferencia entre los pobres y Él. Jesús les dijo: “Yo no soy pobre, soy rico.”

Hay mucha más evidencia de las riquezas terrenales de Jesús, solo debemos escudriñar las escrituras quitándonos los anteojos religiosos que nos dicen que Jesús fue pobre.
Pero entonces, ¿cuándo se hizo pobre? En la cruz, a Jesús le quitaron todo, recuerden que los romanos antes de crucificarlo rifaron sus vestidos y dividieron su manto. Jesús no fue crucificado con el taparrabo con el que se ve en las películas sino completamente desnudo, murió sin tener nada.

En esa cruz fuimos redimidos de la pobreza.

Podemos concluir que la redención nos trajo bendiciones espirituales y materiales, fuimos redimidos del pecado y la muerte espiritual, de la pobreza y la enfermedad.