miércoles, febrero 22, 2006

La Biblia

El Origen de la Biblia

Todos los escritos originales de la Biblia se han perdido así que, ¿cómo podemos saber que lo que tenemos es fidedigno?

Sabemos que la fe no se basa en incertidumbres.

Debemos leer y estudiar la Palabra con la confianza que es la misma Palabra de Dios.

La Biblia tiene un tema principal que es la redención del hombre.

Es un libro, con un autor y 66 divisiones.

Fue escrita por cerca de 40 escritores en un período de 1600 años.

Para entender la Biblia debemos conocer y entender a su autor.

Biblia: viene de la palabra griega “Biblos” que significa “los libros”.

En Daniel 9:2 dice: “En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años”. Lo que Daniel había leído eran los escritos de Jeremías acerca de la cautividad Babilónica de Israel (Jeremías 25:11-12; 29:10); pues los 70 años ya casi habían concluido.

El autor de Hebreos habla del Antiguo Testamento en el verso 10:7 cuando dice: “...como en el rollo del libro está escrito de mi.” El verso que cita es el Salmo 40:7, que muestra a Jesús como la figura central del Libro.

En Oseas 8:12 donde dice “Les escribí...” el profeta se está refiriendo a sus propios escritos, los cuales fueron hechos por inspiración.

En Efesios 6:17 dice que “la espada del Espíritu es la Palabra de Dios” y en Juan 1:1,14 vemos que Jesús es la Palabra viva de Dios.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

No están en desacuerdo porque el autor de la Biblia es el Espíritu Santo.

Si tuviéramos los originales la gente los veneraría y adoraría. Recordemos lo que hizo el Rey Ezequías con la serpiente de bronce que Moisés hizo en el desierto (2 Reyes 18:14); tuvo que destruirla porque la gente la adoraba porque estaba asociada a Moisés.

¿Cómo es que los escritores de la Biblia obtuvieron su mensaje?

Pablo dijo que fue por revelación e inspiración. En Gálatas 1:11-12 dijo: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mi, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”; y en Efesios 3:3 dijo: “...que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente.”

En Segunda de Pedro 1:20-22 el Apóstol nos dice: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en un lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios, hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

De aquí vemos que la Palabra de Dios vino por inspiración y revelación.

REVELACIÓN: El acto de revelar, ó algo que revelado, ó descubrir, ó develar.

INSPIRACIÓN: Soplar (inspiración Divina significa soplado por Dios, el Espíritu Santo)

En Segunda de Timoteo 3:16 dice: Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.”

La revelación es el mensaje (descubriendo al salvador)

La inspiración es como vino, el método utilizado.

La conciencia profética significa la convicción calificada por parte del profeta o apóstol del llamado divino para proclamar la Palabra de Dios.

Los profetas del Antiguo Testamento también operaron en la palabra de conocimiento y la palabra de sabiduría.

Mas de 2500 veces dice: “Así dijo Jehová”, ó “la Palabra de Jehová vino”, o “Dios me habló y me dijo”.

En Números 12:6-8 dice: “Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así con mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él; y verá la apariencia de Jehová....”

Pruebas del Origen Divino de la Palabra de Dios

En la historia encontramos eslabones desde los días y escritos de Moisés hasta el tiempo presente.

1. La Biblia es su propia prueba

La Biblia son sus propias credenciales. La Biblia nos habla con autoridad final

En Hebreos 6:13-18 dice: “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. Y habiendo esperado con paciencia alcanzó la promesa.

Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. Por lo cual, queriendo Dios mostrar mas abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”

Esto es lo que significa la autoridad final, Dios juró por si mismo.

No hay autoridad mas alta que Dios, y como Él escribió el libro es suficiente para decir que lo que Él dijo es verdad.

El no puede mentirnos; ni tampoco necesita mayor autoridad para establecer Su verdad.

En Mateo 7:28-29 después del Sermón del Monte dice: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” En Marcos 1:22 dice prácticamente lo mismo. En Juan 7:46 los alguaciles que fueron a arrestarlo dijeron: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!”

Jesús hablaba con la autoridad final.

2. El Testimonio del Espíritu Santo

El Espíritu Santo nos testifica que es la Palabra de Dios; porque es el mismo Espíritu Santo el autor de la Biblia. Además nos confirma que es la Palabra de Dios respaldándola con poder.


3. La Durabilidad de la Biblia

Ha sobrevivido a través de las edades. Ningún libro ha enfrentado tanta oposición como la Biblia; sin embargo se ha multiplicado en números y lenguajes. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo24:35, Marcos13:31, Lucas 21:33).

Voltaire, el famoso incrédulo francés, quien murió en 1778, dijo que cien años después de su muerte el cristianismo y la Biblia serian barridos de la existencia y pasado a la historia. Pero, ¿qué pasó? Voltaire pasó a la historia, pero la Biblia sigue extendiéndose mas y mas llevando bendición por donde quiera que vaya.

Acerca de la burla de Voltaire acerca de la extinción del cristianismo y la Biblia, solo cincuenta años después de su muerte la Sociedad Bíblica de Génova compro la casa y la imprenta de Voltaire para producir grandes cantidades de Bíblias.

En el año 303 D.C. el emperador romano Diocleciano proclamó un edicto para destruir a los cristianos y su sagrado libro; lo irónico del caso es que solo 25 años después el Emperador Constantino comisionó a Eusebio de Cesárea ha preparar 50 copias de la Biblia con el mejor material posible a expensas del gobierno.

El yunque (la palabra) desgasta los martillos (las críticas).

La durabilidad y supervivencia de la Biblia es prueba de su origen divino.


4. Su Poder Para Transformar

El poder transformador de las Escrituras ha sido siempre una de las evidencias mas fuertes de su origen divino.

Su mensaje es universal, siempre esta de moda, es el testimonio de Jesucristo.

Los temas de la Biblia son: Dios y su santidad; el hombre y su pecado; y, la redención por la sangre de Jesús.

Todos estábamos en la casa de empeños del diablo. Dios era nuestro dueño pero no nos poseía. El nos volvió a comprar pagando todo el precio cuando nos redimió.

La Biblia nos habla del origen, significado y destino de la vida. Tiene una vista inigualada de la vida; en la cual no se permite el pecado, tiene excelencia moral.

La soga inglesa siempre tuvo un hilo escarlata tejido en toda su extensión; del mismo modo hay una cuerda roja de Génesis a Apocalipsis que nos habla de la redención.

5. Su Influencia Cambió la Historia

Su efecto a cambiado millones de vidas. Los libros escritos por hombres no pueden hacer esto a menos que citen la Biblia.

Durante los años oscuros de la edad media cambió la historia de Europa mediante la Reforma.

En 1508 mientras Lutero estudiaba la epístola de Romanos descubrió la verdad que cambió al mundo: “El justo por la fe vivirá.”

Del siglo quinto al dieciseisavo solo habían Biblias en Latín. Las iglesias enseñaban que la salvación era por medio de obras y penitencias. La autoridad de la Biblia contra la autoridad de la religión de ese día. La gente pagaba por la Biblia con su propia sangre. La verdad que descubrió Lutero cambió la autoridad de la iglesia establecida y se la devolvió a la Biblia.

A lo largo de la historia la influencia de la Biblia a cambiado la historia en los lugares donde ha llegado y sigue haciéndolo hoy.

6. Su Continuidad Demuestra Su Origen Divino

La Biblia fue escrita en un periodo de tiempo que abarca 1600 años; durante el transcurso de 60 generaciones; por cerca de 40 autores.

Tiene una multiplicidad de autores que abarcaron las diversas áreas de la vida. Hubieron reyes, campesinos, filósofos, pescadores, estadistas, catedráticos, entre otros.

Moisés era un líder político, educado en la mejores universidades de Egipto; Pedro, un pescador; Amos era un boyero; Josué era un general; Nehemías era un copero; Lucas un doctor; Salomón un rey; Mateo un recolector de impuestos; Pablo un rabino.

Fue escrita en diversos lugares: Moisés en el desierto; Jeremías en un calabozo; Daniel en el campo y en un palacio; Pablo dentro de una prisión; Lucas mientras viajaba; Juan en el exilio, en la isla de Patmos; otros en medio de campañas militares.

Fue escrita en diversos tiempos: David escribió en tiempos de guerra, mientras que Salomón en tiempos de paz.

Fue escrita en diversos estados de animo: algunos llenos de gozo y otros en medio del dolor y la desesperación.

Fue escrita en tres continentes: Asia, África y Europa.

Fue escrita en tres idiomas: Hebreo, Arameo y griego.

Los autores bíblicos hablaron de cientos de temas con armonía y continuidad, desde Génesis hasta Apocalipsis.

Un tema principal: La redención del hombre.

La continuidad de las Biblia es prueba de su origen divino.

7. Sus Enseñanzas Prueban su Origen Divino

Las enseñanzas que hay en la Biblia no tienen similar en la historia humana, como vimos antes el mensaje que hay en ellas tienen el poder para cambiar la vida de las personas.

El cumplimiento de sus profecías a lo largo de la historia nos demuestran que este libro no pudo haber sido escrito por un hombre. Por ejemplo las mas de 300 profecías acerca del nacimiento, vida, ministerio, muerte y resurrección de Jesús, no pudieron ser hechas por suposición humana.

La exactitud del relato histórico de la Biblia, el cual ha sido confirmado con los descubrimientos arqueológicos, nos muestra claramente como ha sido el mundo desde sus inicios.

Los personajes que hay en ella son descritos con sus triunfos y derrotas, sin dar lugar a la exageración o el mito. Si vemos la historia secular vemos que tratan a sus grandes personajes casi como si fueran santos, pero la Biblia nos dice las cosas como son, sin importar que tan bajo haya caído la persona.

La forma en que está escrita nos demuestra que la Biblia tiene un origen divino.

Charles Finney, el gran evangelista y propagador de avivamientos del siglo 19 dijo:

“La Biblia puede ser invento de:

(a) Buenos hombres o ángeles, pero ellos no podrían decir: ‘Así dice Jehová’ pues estarían mintiendo al atribuirle su obra.

(b) Demonios u hombres malos, pero ellos no dirían que algo que los condena es bueno.

(c) O, de Dios

martes, febrero 21, 2006

Nuestra Identificación Con Cristo

Nuestra Identificación Con Cristo

Por el Pastor Ricardo Botto


Romanos 5:12
12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

1 Corintios 15:21-22, 45
21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

Desde el punto de vista de Dios, en el momento que Cristo fue crucificado, muerto, sepultado, resucitado y sentado en los lugares celestiales, nosotros también.

El primer Adán fue la cabeza de una raza de hombres que murió espiritualmente; el postrer Adán es la cabeza de una nueva raza de hombres que nunca antes existió.

Todos los hombres están incluidos en Adán y en todas las cosas en las que participó, pues estamos identificados con él.

La identificación con Cristo es nuestra completa unión con todo lo que él hizo, junto con él pasamos lo que él pasó.

La identificación es el aspecto legal de nuestra redención, lo que el Espíritu hace en nosotros es el aspecto vital.

La identificación es todo lo que Cristo obtuvo para la nueva criatura.


Doce Aspectos de la Identificación

1. Crucificados con Cristo

Gálatas 2:20
20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Ya hemos sido juzgados, condenados, flagelados, desvestidos y crucificados con él.

Romanos 6:6
6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Participamos en sus sufrimientos y estamos incluidos en su muerte para ya no estar bajo el primer Adán sino bajo Cristo.

Romanos 6:14
14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Hemos muerto y ya no estamos bajo ley sino bajo la gracia.


2. Él Fue Hecho Pecado

2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Al hacerse pecado Jesús se estaba identificando con los hombres tomando la naturaleza caída para poder tomar nuestro lugar y redimirnos.


3. Él Fue Hecho Enfermedad

Isaías 53:3-5
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

En esa cruz Jesús no solo llevó nuestros pecados sino también nuestra enfermedad. Él se hizo enfermedad por nosotros para que no tengamos que sufrir en enfermedad.

Mateo 8:17
17 Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

No tienes que estar llevando lo que Jesús llevó. Si Jesús llevó tu enfermedad, ¿qué haces llevándola en tu cuerpo?

Una vez le di un ejemplo a mi hijo Ricardo mientras íbamos a la escuela de Sanidad Divina. Yo le había estado enseñando que Jesús había llevado nuestras enfermedades, así que le dije: “Supongamos que mi Biblia es la enfermedad, yo soy el enfermo y tu eres Jesús, ahora tu toma la Biblia y llévala”; el me quitó la Biblia y se la llevó, así que le dije: “Eso fue lo que hizo Jesús el tomó nuestras enfermedades y se las llevó, ahora él es quien tiene nuestras enfermedades.”

A veces pensamos que tenemos que ir por la vida llevando nuestras enfermedades; pero, la enfermedad ya no es tuya, Jesús la tomó y se la llevo, así que no vayas detrás de él, queriendo quitarle tu enfermedad para volverla a sufrir.


4. Él Se Hizo Pobre

2 Corintios 8:9
9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Fue en la cruz donde Jesús se hizo pobre por nosotros, cuando fue crucificado no tenía ni siquiera el taparrabo que le pusieron para tapar sus partes íntimas, estaba totalmente desnudo.

Durante su ministerio nunca experimentó hambre ni necesidad, todo lo que necesitaba lo tuvo. Pudo alimentar durante todo su ministerio a sus discípulos, dio de comer a los pobres, no le falto donde dormir a él ni a los suyos. Sin embargo, en esa cruz lo dejó todo, murió sin nada.

Es a través de está pobreza que nosotros somos enriquecidos.

Hebreos 8:6
6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

Es a través de nuestra identificación con Cristo que recibimos las bendiciones del nuevo pacto. Todo lo que somos y lo que tenemos es la consecuencia de la obra de Jesús por nosotros.

En el mundo tendremos aflicción y persecución, pero eso no significa que dejemos de recibir las cosas que nos pertenecen.

La tribulación contra el creyente no es la enfermedad ni la pobreza, la tribulación es un ataque contra el creyente debido a la Palabra que ha recibido.

Marcos 4:16-17
16 Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo;
17 pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.

La tribulación o persecución vienen con el propósito de robar la Palabra que fue sembrada en nosotros

Juan 16:33
33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

A pesar de las persecuciones que lleguen contra nosotros tenemos la victoria.


5. Hemos Muerto con Él

Isaías 53:9-12
9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

En Hebreo dice “en sus muertes”. Para poder identificarse con nosotros Jesús tuvo que morir tanto física como espiritualmente.

2 Timoteo 2:11-13
11 Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él;
12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.
13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

Para vivir con él también debemos morir con él.

Romanos 6:7
7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

Al morir con él es que somos justificados del pecado.

1 Pedro 2:24
24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Jesús se hizo pecado por nosotros para que nosotros podamos vivir.


6. Fuimos Sepultados con Él

Colosenses 2:12-13
12 Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

Romanos 6:4
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

El hecho de haber sido sepultados con Cristo significa que nuestro viejo hombre ya fue sepultado y nosotros somos ahora nuevas criaturas.


7. Él Sufrió Todo por Nosotros

Salmo 88:3, 7
3 Porque mi alma está hastiada de males, mi vida cercana al Seol.
7 Sobre mí reposa tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. Selah

Este Salmo nos habla de los sufrimientos que iba a sufrir Cristo por nosotros.

1 Pedro 3;18
18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

Jesús sufrió en la carne para llevarnos a Dios.

Apocalipsis 1:17-18
17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

Jesús sufrió los tormentos del infierno, la ira y separación de Dios y debido a eso paralizó a Satanás y le quitó las llaves de la muerte y el hades.



8. Vivificados con Él

Colosenses 2:13
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados
.

Efesios 2:5
5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Nosotros que estábamos muertos hemos recibido la vida eterna juntamente con Jesucristo.

Romanos 6:5
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

Hechos 13:33
33 La cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

1 Pedro 3:18
18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

A través de la resurrección de Jesús es que nosotros somos llevados a Dios,


9. El Fue Hecho Justo

Romanos 3:21-26
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Somos justos por la obra de Dios en Cristo, y por eso es que tenemos la naturaleza de Dios en nuestras vidas.

Romanos 4:24-25
24 Sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro,
25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Jesús fue hecho justo cuando resucito a fin de poder justificarnos.


10. Conquistó a Satanás

Apocalipsis 1:17-18
17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

En su resurrección Jesús conquistó el reino de Satanás y tomó dominio sobre él.

Mateo 28:18
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra

Jesús recibió la autoridad que el diablo tenía sobre la tierra.

Colosenses 2:15
15 Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

En la cruz Jesús despojó al diablo y sus huestes de su poder y autoridad.


11. Somos Resucitados con Él

Romanos 6:5
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección.

El ser plantados juntamente con Jesús en su resurrección, significa que Dios acepto el sacrificio de Jesús en la cruz y que podemos disfrutar de la vida eterna.


12. Se Sentó

Hebreos 1:3
3 El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Colosenses 3:1
1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Jesús habiendo acabado su obra en la tierra se sentó a la diestra de Dios; esto significa que ya no le toca a él hacer la obra aquí en la tierra sino a nosotros.

Juan 19:30
30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Su obra ya terminó, el pagó el precio de nuestra redención por tanto hagamos nosotros las obras de Dios en la tierra.

La Fórmula Para la Fe

La Fórmula Para la Fe


(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido

Romanos 4:17-21

En este pasaje podemos ver los cuatro pasos que siguió Abraham para conseguir el hijo que deseaba. Si seguimos estos pasos también conseguiremos las cosas que deseamos recibir de Dios.

Paso 1

Halla la Promesa en la Palabra de Dios

Lo primero que debes hacer es saber lo que Dios te ofrece. Es como ir a un restaurante; tu no pides un plato hasta que ves el menú. La pregunta es, ¿qué nos ofrece Dios?

2 Pedro 1:3-4

3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

Dios nos ofrece todo; todo lo que pertenece a esta vida natural y todo lo que pertenece a la vida espiritual. Él ya nos dio todo.

1 Corintios 2:9-12

9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

Hace años cuando estaba en la universidad tenía un amigo al que le estuve predicando por seis meses sin ningún resultado. Finalmente tomé la decisión de no predicarle mas, pues me parecía que perdía el tiempo.

A las tres semanas me encontré con él, y estaba repartiendo volantes para una campaña; le pregunté que le había pasado y me contó que se había convertido el domingo; y mientras conversamos el me mostró 1 Corintios 2:9 y me dijo: “Ricardo, imagínate cuando estemos en el cielo, veremos cosas que ojo no vio ni oído oyó.”

Muchos creyentes hacen lo mismo cuando leen este pasaje, piensan en todas las cosas que tendremos en el Cielo y dicen: “Oh, que hermoso será cuando estemos en Cielo, allá tendré un palacio mas hermoso que el sol; mientras que aquí en la tierra estaremos sufriéndola con tristeza, dolor, pobreza y enfermedad como buenos peregrinos.”

No se dan cuenta que tan solo un versículo mas adelante dice que Dios nos reveló estas cosas que “ojo no vio, ni oído oyó” aquí en la tierra. Esas hermosas promesas son nuestras ahora, no tenemos que esperar a estar en el Cielo para disfrutarlas.

El verso 12 dice que Dios nos dio el Espíritu para que sepamos cuales son estas promesas que Dios nos ha concedido.

Juan 14:26

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

El Espíritu Santo nos enseña todas las cosas y nos hace recordar las cosas que Jesús nos dijo. ¿Cómo lo hace? A través de la Palabra de Dios.

Juan 1:1,14

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

La palabra que se usa como verbo en estos pasajes es la palabra griega logos que significa palabra. Jesucristo es la Palabra Viva de Dios.

Cada vez que tomamos la Palabra de Dios para estudiar le estamos dando al Espíritu Santo materia prima para que nos muestre las cosas que Dios nos ha concedido.

Por lo tanto, si quieres saber las cosas que Dios te ha concedido debes ir a su Palabra.

En la Biblia hay 7.432 y todas te pertenecen; solamente anda y busca la promesa que te promete lo que quieres recibir de Dios.

Paso 2

Cree la Palabra

Ya encontraste la promesa, así que ahora debes de creerla.

Marcos 11:24

24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Hebreos 11:6

6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

De nada te sirve encontrar la promesa si es que no crees que es tuya. Debes acercarte a Dios sabiendo que el recompensa a los que le buscan.

Marcos 9:14-27

14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.

16 El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.

22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.

23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.

27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

Aquí vemos a un hombre en necesidad, tiene un hijo endemoniado y enfermo; ha ido donde los discípulos de Jesús para ver si podían hacer algo pero no lograron nada.

Entonces viene Jesús y el hombre le dice: “Mi hijo está endemoniado, y tus discípulos no han podido hacer nada pero SI TU PUEDES HACER ALGO ven y ayúdanos.”

Jesús se molestó y le dijo: “¿Cómo que si puedo hacer algo?¡Todo es posible para el que cree!

Este hombre pensaba: “Los discípulos de Jesús no han podido, quizás Jesús pueda”. Jesús le respondió: “La sanidad de tu hijo no me corresponde a mi sino a ti, tu me estás tratando de echar la responsabilidad, pero la pelota está en tu cancha, TU ERES el que debes creer.”

Estas palabras sacudieron al hombre quien le dijo: “Creo Jesús, ayúdame a estar firme.”

En ese momento el hombre se puso dé acuerdo con Jesús y le abrió las puertas para que pudiese sanar a su hijo.

Si hemos encontrado la promesa, nos corresponde creerla.

Paso 3

No Consideres las Circunstancias Adversas

Mateo 14:22-32

22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.

23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.

26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.

27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.

30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!

31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.

Aquí está Pedro en medio de la tormenta, ve una silueta que camina en medio del mar y piensa con los otros discípulos que es un fantasma, y todos empiezan a gritar asustados, porque había una vieja superstición entre la gente de mar que si veían un fantasma caminando en medio del mar significaba la muerte de todos los ocupantes de la barca.

Pero Jesús les grita no teman, soy yo, y Pedro le dice: “Señor, si eres tu manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” Y Jesús le dice: “Ven”.

Al oír la palabra de Jesús, Pedro se tira al mar y empieza a caminar sobre el mar, cada paso que da está mas cerca de Jesús, poco a poco se va acercando a él, mientras sus ojos están fijos en Jesús; pero de pronto se da cuenta que esta caminando en el mar, empieza a ver las olas, el viento, la tormenta y empieza a hundirse; ha sacado sus ojos de Jesús y lo a puesto en las circunstancias.

Entonces grita: “Jesús, sálvame”; y Jesús solamente extiende sus brazos y lo recata.

Su bendición estaba tan solo a “un brazo” de conseguirse, él había estado considerando las palabras de Jesús, pero el considerar las circunstancias adversas lo sacó de su bendición.

Tantas veces estamos listos para recibir la bendición de Dios pero al considerar los problemas y las circunstancias nos salimos de la bendición.

Consideremos a Abraham el “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara”. Abraham solo miraba la promesa que Dios le había hecho.

No consideremos las circunstancias que nos rodean sino la Palabra de Dios.

Paso 4

Alaba a Dios Por la Respuesta

Esto es lo que hizo Abraham, el se fortaleció en fe dando gloria a Dios.

Esto es lo que debemos hacer nosotros; si hemos encontrado la promesa, hemos creído que hemos recibido, y no estamos considerando las circunstancias adversas, ahora nos toca alabar a Dios por la respuesta.

1 Tesalonicenses 5:18

18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

Debemos dar gracias en todo, no por todo; no le damos las gracias a Dios por los problemas, sino porque él es fiel en darnos las cosas que el ha prometido.

Si funciono con Abraham también funcionará contigo.

lunes, febrero 20, 2006

Como Tener Más Fe

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

Romanos 12:3

Dios repartió a todo creyente la medida de fe el día que nació de nuevo.

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Dios le dio a cada creyente la fe, si alguien nace de nuevo en ese momento la fe viene a su corazón.

Romanos 10:8-17

8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

11 Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

El día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

2 Tesalonicenses 3:2

2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

Es evidente que no todas las personas tienen la fe sino solo aquellos que han recibido a Jesús.

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para aumentarla.

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

1. El que da el mensaje

2. El mensaje

3. El oyente

En el capitulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio.

En los versos del 1 al 6 del capitulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.”

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.”

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

Lo segundo que vemos es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En Hechos 11:11-17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó como había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tu y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

1. El que da el mensaje fue Pedro.

2. El mensaje fue la predicación del evangelio.

3. El oyente fue Cornelio y su casa.

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.

El Logos y el Rhema

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Es interesante notar la palabra griega que se usa para palabra. Hay dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para palabra:

1. Logos: Nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Rhema: Nos habla de una materia especifica, de un tema de la Palabra de Dios.

La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En este pasaje bíblico, se utiliza la palabra Rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema especifico de la Palabra de Dios.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe para recibir de Dios necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para recibir lo que necesitamos.

Otra cosa que debemos entender es que a la hora de estudiar la Palabra de Dios siempre debemos tener un norte.

Mucha gente lee la Biblia como si leyera un el horóscopo; toma la Biblia y le dice al Señor: “que tienes hoy para mi,” la abren y lo que les sale, es lo que piensan les está diciendo Dios.

Un hermano que usaba ese método, abrió su Biblia donde dice: “Judas fue y se ahorcó”; cuando lo leyó, pensó: “seguro que Dios se equivocó, leeré de nuevo para estar seguro.”

Volvió a abrir la Biblia y encontró: “Anda tu y haz lo mismo.” Al leer dijo: “Necesito una confirmación.”

La tercera vez abrió la Biblia y encontró: “Apresúrate, no te detengas;” y fue y se ahorcó.

Esa no es la manera de leer la Biblia, ni es la manera de buscar dirección de Dios. En Romanos 8:14 vemos la forma como Dios guía a sus hijos: “Por que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

La forma en que Dios guía a sus hijos es a través de Su Espíritu.

Volviendo a nuestro tema; debemos de ser específicos a la hora que queremos desarrollar la fe en nuestras vidas. En Galatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare eso también segara.”

En la parábola del sembrador, en Marcos 4:14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” Nosotros somos los que sembramos la Palabra en nuestros corazones; y cada semilla produce una cosecha en nuestras vidas.

Si tu siembras semillas de salvación, eso es lo que tu recibirás en tu vida. Si siembras semillas de prosperidad, recibirás fe para prosperar. Si siembras semillas de sanidad, tendrás fe para ser sano.

Aunque en este caso estamos hablando de la salvación, esto puede aplicarse a cualquier área de la Biblia.

Fe Para Sanidad

Ahora veremos este proceso de la fe en la sanidad divina.

En Hechos 14:7-10 dice: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en el sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó, y anduvo.”

En este pasaje vemos a los tres elemento en el proceso de la fe:

1. El que da el mensaje es el apóstol Pablo

2. El mensaje es el evangelio

3. El oyente es el cojo de Listra

Hemos visto que la fe viene cuando un oye la Palabra de Dios; aquí vemos que Pablo estaba predicando el evangelio.

¿Qué es el evangelio? Evangelio significa buenas noticias. En Lucas 4:18-19 el evangelio es descrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

En Hechos 10:38 vemos quienes son los oprimidos: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Cuando Pedro predico a Cornelio y los suyos, les dijo que los oprimidos que Jesús vino a liberar eran las personas enfermas. Y además que el opresor es el diablo.

Por eso, cuando Pablo le predico el evangelio al cojo de Listra, le estaba diciendo que Jesús había venido a librarlo de su enfermedad, y eso produjo la fe en el para recibir su sanidad.

El cojo hizo tres cosas para poder recibir su milagro:

1. Oyó el evangelio.

2. Tuvo fe para ser sanado.

3. Actuó en la palabra de Pablo.

Este milagro que recibió el cojo también lo podemos recibir nosotros. Si tu sigues estos tres pasos también recibirás las cosas que necesitas para tu vida.

Tu ya tienes la fe, así que como este cojo de Listra debes ponerla en operación.