domingo, noviembre 05, 2006

Sanidad Divina 1

Primera Parte - Redimidos de la Enfermedad

Para saber lo que Dios piensa de la enfermedad debemos ir a su Palabra, ya que en ella Él revela su actitud hacia ella.

En Éxodo 3:13-14 cuando Dios se reveló a Moisés le dijo esto: “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”

Dios se reveló a Moisés como el que es. Jehová significa: El que es, el que era, y el que ha de venir. Dios no ha cambiado, Él es el eterno presente. Dios siempre ha sido el mismo

En Malaquías 3:6 dice: “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.” En Santiago 1:17 dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Dios no ha cambiado, El siempre ha sido el mismo. Él es un buen Dios, que siempre esta dando buenas cosas.

En Mateo 7:11 dice: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto mas vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les pidan?” Otra vez nos encontramos con que Dios está listo para darnos cosas buenas.
¿Será la enfermedad una buena cosa?

En Mateo 6:9-13 Jesús nos enseño la oración que llamamos El Padrenuestro, en el verso 10 Jesús nos dijo que oremos así: “Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

¿Cuál es la voluntad de Dios en el Cielo? Para saber la respuesta debemos ver lo que dice la Biblia. En Apocalipsis 21:4 dice: “Enjugará Dios toda lagrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá mas llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” El dolor y la muerte son dos consecuencias de la enfermedad, y en este pasaje dice que ya no existirán más, porque las primeras cosas pasaron. Es decir, en el Cielo no habrá más enfermedad.

Si la voluntad de Dios es que no haya enfermedades en el Cielo, Su voluntad es que no haya enfermedades en la tierra.

Sin embargo, la enfermedad existe en la tierra debido al pecado que entró en la tierra por causa de Adán.

Nuestra pregunta es: ¿De que forma proveyó sanidad en la tierra? Por la obra que Jesús hizo en la redención.

Veamos lo que dice Mateo 18:16 en la Versión Amplificada dice: “Pero si no te escucha, anda con uno o dos mas, para que toda palabra sea confirmada y sostenida por el testimonio de dos o tres testigos.”

En este capitulo vamos ha ver a tres testigos: Isaías, Mateo y Pedro; que testificaran que en la obra de la redención, Jesús tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.

Primero veamos que cosa es la redención. El diccionario define la palabra redención de esta manera:

  1. Rescatar de la esclavitud a un cautivo mediante un precio.
  2. Comprar de nuevo una cosa que se había poseído antes.
  3. Dejar libre una cosa sujeta a una carga u obligación que pesa sobre ella.
  4. Librar de una obligación, o extinguirla.

Para dar un ejemplo de la redención contare la historia de El Barco de Pepito: "Pepito tenía un barquito de madera, que su padre le había construido. Estaba muy orgulloso de él, porque su padre se lo había regalado y porque era muy hermoso. Todos los días iba al río para jugar con él. Pero un día vino una corriente de agua que se lo llevó muy lejos, y no lo pudo ver más. Se fue triste a su casa y se lo contó a su padre. Varios días después, el padre vio el barquito en el escaparate de una juguetería. Compro el barquito y se lo volvió ha dar a Pepito. Ese día Pepito recuperó su barquito."

Esto mismo es lo que hizo Jesús. Cuando Adán pecó, le dio todo el dominio a Satanás, y trajo el pecado, la enfermedad y la muerte al mundo. Pero Dios nos compró por la sangre de Jesucristo, y al aceptar la obra que Jesús hizo por nosotros somos hechos libres.

Veamos ahora a nuestros tres testigos:

Nuestro primer testigo es Isaías.

En Isaías 53:4-5 se ve el primer testimonio de que Jesús nos redimió de la enfermedad: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

En este pasaje Isaías esta dando una mirada hacia el futuro. 800 años antes del nacimiento de Jesús, nos da una imagen de la obra de Jesús. Vemos la doble obra de la redención: El perdón de pecados y la sanidad de nuestros cuerpos. Notemos que ambas van de la mano; Dios colocó la salvación y la sanidad en un mismo paquete. En la cruz Jesús pagó el precio de nuestra salvación y sanidad.

Nuestro segundo testigo es Mateo.

En Mateo 8:17, nos da su testimonio citando a Isaías: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias.”

Mateo nos da una mirada al presente; recordemos que él fue un testigo presencial del ministerio de Jesús. Él nos está declarando que Jesús tomó nuestras enfermedades en su cuerpo.

Nuestro tercer testigo es Pedro.

En 1 Pedro 2:24, nos da su testimonio diciendo: “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis curados.”

Pedro nos da una mirada hacia el pasado; aunque fue un testigo presencial de la obra de Jesús, aquí esta recordando las cosas que sucedieron unos treinta años antes.

De estos pasajes podemos tomar estas conclusiones:

  1. La obra de la redención fue doble: Jesús perdonó nuestros pecados y sanó nuestras enfermedades.
  2. La sanidad sigue vigente el día de hoy. En Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Es decir Jesús no ha cambiado. Isaías, 800 años antes; Mateo, mientras Jesús vivió: y, Pedro 30 años después dan testimonio de ello. Jesús sigue siendo el mismo, la sanidad sigue vigente.
  3. En estos tres pasajes, se habla de la sanidad en tiempo pasado: “Él llevó,” “Él sufrió,” “Por sus llagas fuimos”; estas cosas nos hablan de un hecho en el pasado, por tanto, la sanidad es un hecho consumado.
  4. Tu ya estas sanado, como Jesús ya completo su obra, solo debes de recibir lo que te pertenece.


Estaba predicando en una iglesia de Viña del Mar en Chile, cuando al final llegó una hermana con un rostro completamente decaído. Le pregunté que tenía y me dijo que hacía cinco años tenía una migraña constante que no le pasaba con nada; había ido a muchos médicos y tomado todo tipo de medicinas pero nada mejoraba. El dolor era tan intenso que en cinco años había bajado veinticinco kilos.

Esa noche había predicado de la sanidad en la redención, así que le leí los versos de Isaías, Mateo y 1 Pedro, y le pregunte: “¿En que tiempo están estos versos?” Y ella me respondió: “En tiempo pasado.” Le volví a preguntar: “Si están en tiempo pasado, ¿Cómo está Ud.? Vi que una luz se encendió en su rostro y me dijo: “Estoy sana.” Le dije: “Si esta sana empiece a dar gracias por su sanidad, de gracias porque Jesús la sano en su obra redentora.”

Ella levantó las manos y empezó a dar gracias porque Jesús la había sanado en su obra redentora. Cuando terminó de hacerlo le pregunte como se sentía, y ella me dijo que el dolor se había quitado totalmente.

Lo que no pudieron hacer los médicos ni las pastillas lo hizo Jesús cuando esta mujer se enteró lo que Él había hecho en la cruz.

Jesús ya terminó la obra de la redención, solo debes acercarte a Él y recibir lo que es tuyo.


El Ciberpastor

martes, octubre 31, 2006

La involución de los carismáticos

Un fenómeno esta ocurriendo en la iglesia de hoy, el movimiento carismático que nació de creyentes que salieron de iglesias denominacionales debido a que recibieron la experiencia llamada el bautismo del Espíritu con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas, esta volteando la tortilla.

Recuerdo el año 1980, acababa de recibir a Jesús en un grupo de jóvenes denominacional, cuando de pronto empezamos a escuchar del bautismo con el Espiritu Santo, y yo lo quise recibir, y fue ese 2 de Enero de 1980 que cambio mi vida, cuando recibí ese bautismo y comencé a hablar en otras lenguas.

A los pocos meses me dijeron: "O dejas de hablar del Espíritu Santo o te vas;" y me fui, no iba a perder por nada lo que había recibido.

Pero ahora, los carismáticos y pentecostales actuales, estan diciendo que no es necesario hablar en lenguas, que es el don menor, que he recibido otros dones. Lo unico que expresan es su ignorancia acerca del significado de ser un pentecostal o carismático.

No se dan cuenta que los grandes avivamientos del pasado se perdieron cuando los creyentes empezaron a racionalizar sus experiencias cristianas iniciales, y empezaron a cuestionarse.

Actualmente es más facil decir: "He recibido otros dones" que creer que todo el que recibe el bautismo con el Espíritu habla en lenguas tal como sucedio en Pentecostés, tal como creyeron los primeros pentecostales y carismáticos, tal como está escrito en la Palabra de Dios.

No perdamos lo que hemos recibido, no le quitemos importancia, es hora de creer la Palabra y no de retroceder.

El gran evangelista F. F. Bosworth decía "Cree en tus creencias y duda de tus dudas"; en este día y hora esas palabras se vuelven más trascendentes.


El Ciberpastor

lunes, octubre 23, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 3

PASO 3

DEBES HACER LA PALABRA DE DIOS

Mientras el cojo de Listra escuchaba el evangelio, la fe empezó a crecer en su corazón, y Pablo se dio cuenta de ello; por eso le dijo: “Levántate derecho sobre tus pies.” Y el cojo saltó y caminó.

Cuando escuchamos la Palabra de Dios es inevitable que la fe se produzca; y cuando la fe se produce siempre debemos tomar una acción que respalde nuestra fe.

En Santiago 2:17 dice: “Así también la fe si no tiene obras, es muerta en si misma.”

La Biblia amplificada lo cita así: “Así también la fe, si no tiene obras (hechos y acciones de obediencia que la respalden) se ha destituido ella sola de poder (esta inoperativa, muerta).”

La fe si no esta respaldada por medio de acciones correspondientes está destituida de poder, es inoperativa.

Una fe que no actúa en lo que cree, no podrá recibir nada de Dios.

SANTIAGO 1:21-25

21 Por lo cual desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante a un hombre que considera en un espejo su rostro natural.

24 Porque el se considera a sí mismo, y se va, y luego considera como era.

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Es importante que leamos la Palabra, pero no es suficiente, debemos de hacerla.

Es interesante que Josué 1:8 dice: “para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito.”

La Palabra no solo se oye, sino que se guarda y se hace.

Tu fe se demostrará a través de tus acciones correspondientes.

Si vamos a lo largo de la Biblia veremos que en cada milagro que Dios hizo se necesitó la acción de un hombre.

Veamos lo que pasó en las bodas de Caná:

JUAN 2:1-10

1 Al tercer día hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.

3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo mujer? Aún no ha venido mi hora.

5 Su madre dijo a los que le servían: HACED TODO LO QUE OS DIJERE.

6 Y estaban allí tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y LAS LLENARON HASTA ARRIBA.

8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y SE LO LLEVARON.

9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de donde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,

10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

Es interesante ver lo que pasó en este milagro. El vino se había acabado, y la madre de Jesús se dio cuenta. María le dijo a Jesús que no había vino, y a los sirvientes: “Haced todo lo que él os dijere.”

Ella era consciente de que cualquier milagro requería una acción por parte alguien.

Así que Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua.”

Miren esto, ellos necesitaban vino para la fiesta y Jesús les dijo que trajesen tinajas llenas de agua. Ellos las llenaron hasta arriba y se las trajeron a Jesús. Luego, Jesús les dio una nueva orden: “Sacad ahora, y llevadlo al maestresala.”

Era fácil llevar las tinajas con agua a Jesús; pero lo que Jesús les dijo ahora es que fuesen donde su jefe y les llevase esas tinajas.

En esa época, lo menos que les hubiera pasado por hacer una broma así era que los hubiesen botado del trabajo; los podían haber enviado a la cárcel, e incluso mandarlos ejecutar; pues, estaban jugando con la reputación del novio. Sin embargo, ellos fueron donde el maestresala, y mientras iban el agua se convirtió en vino.

Ellos actuaron sobre la base de las palabras de Jesús y recibieron un milagro.

No basta la fe, junto con la fe siempre viene el mandato de fe para actuar.

Cuando fui pastor en la ciudad petrolera de Talara; una vez llegó un joven a la casa a las diez de la noche.

El me dijo: “Pastor, déjeme quedarme en su casa, he tenido problemas y mis padres me han botado de la casa y me han dicho que no vuelva más.” Yo lo escuché, vino el mandato de fe a mi corazón y le dije: “Anda a tu casa, vas a ver que ellos te están esperando con los brazos abiertos.” Cuando llegó a su cuadra, escuchó que su padre le gritaba: “Hijo, ven.”Cuando lo escuchó pensó que su padre y sus hermanos se habían puesto de acuerdo conmigo para pegarle. Pero cuando se acerco a su padre, le pidió perdón por haberlo botado, y le dijo que volviese a la casa y se quedase con ellos.

Moisés experimentó este mandato de fe cuando salió de Egipto junto al pueblo de Israel.

El corazón de Faraón se había endurecido, y salió con todo su ejército a perseguir a los israelitas. En ese momento los israelitas no podían avanzar ni retroceder, pues tenían al Mar Rojo por delante y a los Egipcios por detrás. Por lo cual empezaron a quejarse. Veamos que sucedió después:

EXODO 14:13-16

13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca mas para siempre los veréis.

14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Porque clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.

16 y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar.

Vemos que Dios paró en seco la prédica de Moisés. Lo que Dios le estaba diciendo es: “Ya basta de palabras, Yo sé que tu crees, pero ya no es tiempo de creer, AHORA ES TIEMPO DE ACTUAR.”

Hay un tiempo para creer, y un tiempo para actuar. Si no actuamos en el momento que viene la fe, esa fe se convertirá en incredulidad y dureza de corazón.

Cuando viví en Estados Unidos, en 1982, asistía a una iglesia latina; es decir, asistía gente de varios países latinoamericanos. A la iglesia asistía una hermana que había tenido artritis durante varios años.

Un fin de semana fuimos a City of Faith; en Houston, Texas, donde ministraban los Hermanos Charles y Frances Hunter. Llevamos a la hermana, que sufrió durante todo el trayecto (unas seis horas).

Durante el servicio del domingo, la hermana paso a la fila de sanidad, y los Hermanos Hunter le dijeron que salga corriendo; y nosotros la vimos salir disparada como una bala, paso por el salón de la iglesia, bajo ñas escaleras, se fue corriendo por el jardín, y regreso tan rápidamente como salió.

Yo conocía a la hermana, cada domingo veía que difícilmente podía caminar con la ayuda de otros; y ahora la veía corriendo como si fuera una niña. La hermana había escuchado el mensaje, lo había creído, y cuando escuchó el mandato de fe, ella actuó en esa palabra y recibió su milagro.

Eso fue lo que hizo Moisés, cuando escuchó el mandato de fe extendió su vara y el mar se abrió en dos, los hijos de Israel pasaron en seco, pero los egipcios murieron ahogados (Exodo 14:21-28).

Si tu has ido a la Palabra, y la fe ha crecido en tu corazón, es el momento que actúes en ella. Tu recibirás las cosas que deseas de Dios.

Un último ejemplo de esto lo vemos en la pesca milagrosa.

LUCAS 5:1-7

1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.

2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido lavaban sus redes.

3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que le apartase de tierra un poco; Y SENTÁNDOSE, ENSEÑABA DESDE LA BARCA A LA MULTITUD (Pedro estaba ente la multitud oyendo la Palabra).

4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

5 Respondiendo Simón le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado, MAS EN TU PALABRA ECHARE LA RED (Esta respuesta indica que Pedro tenía fe para recibir un milagro).

6 Y HABIENDOLO HECHO (Esta fue la acción que trajo el milagro), encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.

7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Vemos que para conseguir este milagro, Pedro siguió los tres pasos:

Escuchó la predicación de Jesús; luego creyó, y en tercer lugar actuó en la Palabra de Dios.

Pedro le dijo a Jesús: “Yo soy una pescador, y sé que si no pesqué de noche, de día no lo voy a lograr, pero ya que tú lo dices, voy a creer en tu palabra y recibiré mi milagro.”

Y cuando Pedro actuó, él recibió la mayor pesca de su vida.

Esto fue lo que hizo también el cojo de Listra, escuchó a Pablo predicar el evangelio, tuvo fe para ser sanado, y cuando escuchó el mandato de fe, él salto y caminó.

Ese día él hizo lo que no había podido hacer en toda su vida, empezó a caminar como un hombre normal.

Tú también puedes recibir tu milagro hoy, ¿Estás listo para recibirlo? Solo recuerda:

1. Debes oír lo que la Palabra de Dios dice respecto a tu necesidad específica; buscando los versos que ofrezcan lo que necesitas.

2. Debes tener fe en esa Palabra específica; es inevitable que la fe venga si es que estás oyendo una y otra vez los versos que te ofrezcan responder la necesidad.

3. Debes actuar en la Palabra de Dios; cuando la fe llega a tu corazón, tu sabrás que hacer, al hacerlo vendrá tu milagro.

Al seguir estos tres pasos tendrás el milagro que deseas de Dios.

viernes, octubre 20, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 2

Paso 2
Debes Tener Fe Que Recibirás Lo Que Deseas De Dios
Lo segundo que hizo el cojo fue tener fe para recibir su sanidad.

Al oír el evangelio, algo se produjo en su interior; él supo que la sanidad estaba disponible para él, y esa verdad lo hizo libre.

ROMANOS 10:13-17
13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas (el evangelio)!
16 Mas no todos obedecieron el evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído nuestro anuncio?
17 ASI QUE LA FE ES POR EL OIR, Y EL OIR, POR LA PALABRA DE DIOS.

Esto fue lo que se produjo en este cojo cuando escuchó el evangelio, la fe.

Cada vez que oímos la Palabra de Dios la fe empieza a producirse en nuestro corazón.

Esto fue lo que le pasó a este hombre, mientras Pablo iba predicando la Palabra de Dios, algo empezó a producirse en su corazón. Algo que fue tan evidente, que el mismo apóstol Pablo se dio cuenta.

Cada vez que vamos a la Palabra de Dios de una manera continua, la revelación de la verdad empieza a crecer en nosotros, y juntamente con ella llega la fe para hacernos libres y traer las cosas que necesitamos.

Esto es lo que ocurre cuando nacemos de nuevo. El día que recibí a Jesús, una persona me predicó el evangelio, mientras escuchaba la fe empezó a crecer en mi corazón, y cuando me preguntó si quería recibir a Jesús, yo le dije que sí.

Ese es el proceso de la fe, cada vez que oímos la Palabra de Dios, la fe es producida en nuestro corazón.

Un día estaba compartiendo con un hermano en la calle, y él me preguntó que debía hacer para recibir el Bautismo del Espíritu Santo.

Le empecé a mostrar los casos a lo largo de Hechos (2:1-4, 8:13-17, 10:44-47, 19:1-7) de personas que lo habían recibido.

Le mostré en la escritura, que toda persona que recibe el Bautismo del Espíritu Santo, habla en lenguas.

Al compartirle eso la fe empezó a crecer en su corazón, y apenas le impuse las manos, empezó a hablar en otras lenguas.

He tenido el mismo resultado cada vez que le he compartido la Palabra de Dios ha alguna persona, específicamente acerca de su necesidad.

En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

Por eso, cada vez que sembramos la Palabra de Dios en nuestro corazón la fe crece para poder recibir las cosas que deseamos de Dios.

Esto fue lo que pasó con el cojo de Listra; cuando Pablo predicó el evangelio, en el cual está incluida la sanidad física, la fe creció en el hombre para que pueda recibir su sanidad.

Recuerda lo segundo que debes hacer es tener fe en la Palabra de Dios.

sábado, octubre 07, 2006

Tres Pasos Para Recibir Tu Milagro 1

Introducción


Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamas había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.”

- Hechos 14:7-10

En esta enseñanza veremos que debemos hacer para recibir un milagro de Dios.

Siguiendo los pasos que siguió este hombre de Listra, podremos también nosotros recibir el milagro que necesitamos de Dios.

Paso 1

Debes Oír lo que Dios Hará por Ti

Nuestra historia empieza con Pablo y Bernabé predicando el evangelio en la ciudad de Listra, la cual quedaba en la provincia de Licaonia.

¿Qué cosa es el evangelio? En primer lugar el evangelio significa buenas noticias.

Pablo y Bernabé estaban predicando buenas noticias a la gente de Listra.

En Marcos 16:15 Jesús le dijo a sus discípulos: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere será condenado.”

La primera buena noticia del evangelio es que ya no tenemos que ir al infierno, porque Jesús pagó el precio de nuestro pecado en la cruz; lo único que debemos hacer es creer en el evangelio.

En Lucas 4 Jesús nos dice en que consiste el evangelio:

LUCAS 4:18-19

18 El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;

19 a predicar el año agradable del Señor.


¿Cuáles son las buenas noticias para los pobres?

Que ya no tienen que vivir mas en pobreza porque nuestro Dios suple todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús; además nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos y él desea que prosperemos en todas las cosas así como prospera nuestra alma (Filipenses 4:19, 1 Timoteo 6:17, 3 Juan 2).

El mundo esta acostumbrado a la pobreza y la escasez, pero Dios tiene otros planes para ti, ¡El quiere bendecirte abundantemente!

¿Cuáles son las buenas noticias para los quebrantados de corazón? Que Dios quiere sanarlos.

Como dice en Mateo 11:28-30: “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Jesús es nuestra paz, cuando estamos pasando por tiempos difíciles, El es quien trae reposo y consuelo a nuestras almas.

¿Cuáles son las buenas noticias para los cautivos? Que ya no tienen que estar mas tiempo atados por el diablo; Jesús en la cruz derrotó al diablo y nos dio autoridad sobre él.

En 1Juan 4:4 dice: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.”

El mayor vive en ti; ya no tienes porque estar viviendo más con temor al diablo; porque el Dios que está en nosotros es mayor que el diablo que está en el mundo.

Sin embargo, mucha gente es como el hermano que pasó corriendo a toda velocidad, un amigo lo detuvo y le preguntó: “¿Qué estas haciendo?” Y el hermano le contestó: “Estoy haciendo correr al diablo.”

Su amigo lo felicitó, pero el hermano le dijo: “Si, estoy haciendo correr al diablo, yo corro y el me persigue.”

En Santiago 4:7 dice: “Someteos a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

No eres tu quien debe correr del diablo, es el diablo el que debe correr de ti.

¿Cuáles son las buenas noticias para los ciegos? Son dos cosas, en primer lugar nos habla de la ceguera física. Parte del evangelio es la sanidad divina; y además en los evangelios se ven muchas sanidades de ciegos.

Pero este pasaje además nos habla de la ceguera espiritual.

En Juan 8:12 Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de vida.”

La buena noticia para el ciego, es que ya no tiene que andar en las tinieblas del pecado.

Ahora podemos caminar en la luz de la Palabra de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo, sabiendo que somos hijos de Dios.

En 1 Juan 1:5-7 dice: “Este es el mensaje que hemos oído de él: Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

Al caminar en luz, tenemos la seguridad de que nuestros pecados están siendo perdonados.

Como dice en 1 Pedro 2:9-10: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero que ahora habéis alcanzado misericordia.”

Tenemos la luz de Dios en nosotros por haber recibido a Jesucristo, la luz del mundo, en nuestros corazones.

Esa es la luz que recibimos los ciegos, ya no tenemos porque vivir mas tiempo en el pecado. Solo debemos recibir a Cristo para que esa luz empiece a brillar en nuestros corazones.

¿Cuáles son las buenas noticias para los oprimidos? Que pueden ser libres de toda opresión del diablo.

HECHOS 10:38

38 Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


En este pasaje vemos que la enfermedad es una opresión del diablo; de la cual Jesús vino a sanarnos.

Esto es lo que Pablo y Bernabé estaban predicando en Listra ese día. Y esas son las cosas que el paralítico de Listra estaba oyendo

El empezó a ver que no tenía que estar mas tiempo enfermo, un cambió empezó a producirse en su interior.

Si tu quieres un milagro en tu vida lo primero que tienes que hacer es ver lo que el evangelio puede producir por ti.

En Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

El éxito en la vida cristiana se encuentra en la Palabra de Dios.

En 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”


La clave para la oración respondida es orar de acuerdo a la voluntad de Dios, ¿y dónde encontramos su voluntad? En la Biblia.

Dios nunca responderá una oración a menos que esté basada en Su Palabra.

Por ese motivo es que debemos llenarnos cada día de la Palabra. Debemos colocarla una y otra vez en nuestro corazón para poder disfrutar de las bendiciones que Dios ha provisto para nosotros.

En Marcos se encuentra la historia del leproso que se acercó a Jesús.

MARCOS 1:40-42

40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla le dijo: Si quieres puedes limpiarme.

41 Y Jesús, teniendo misericordia él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, se limpio.

42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y le dejó.


Aquí podemos ver a este leproso, que había oído acerca de los milagros y las sanidades de Jesús, pero no sabía si quería sanarlo.

El no conocía cual era la voluntad de Dios en su caso; pero Jesús en el verso 41 le dijo cual era Su voluntad respecto a su enfermedad. Le dijo: “Quiero se limpio.”

En Juan 8, Jesús nos habla acerca de conocer la voluntad de Dios.

JUAN 8:31-32

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


La Palabra de Dios es la voluntad de Dios que nos hace libres.

Cuando el leproso escuchó las palabras de Jesús, él supo que la voluntad de Dios era sanarlo. Supo que no iba a tener que volver a vivir atado por la lepra, y le fue fácil recibir de Dios.

Al ir de manera constante a la Palabra de Dios, conocerás la voluntad de Dios respecto a la situación que estás enfrentando, y podrás recibir las cosas que necesitas de Dios.

Eso fue lo que hizo el cojo de Listra (Este oyó hablar a Pablo); y es lo que va ha tener que hacer tu, si quieres recibir tu milagro de Dios.

viernes, septiembre 22, 2006

domingo, septiembre 17, 2006

Como Aumentar Tu Fe

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

- Romanos 12:3

Dios repartió a todo creyente la medida de fe el día que nació de nuevo.

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

El verso 9 en la Biblia de Jerusalén se lee así: Pues habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios”.

Dios le dio a cada creyente la medida de fe, cuando alguien nace de nuevo en ese momento la fe viene a su corazón.

Romanos 10:8-17

8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

11 Pues la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos lo que le invocan; 13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

14 ¿Cómo, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?

15 ¿Y como predicaran si no fueren enviados? Como esta escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

16 Mas no todos obedecieron al evangelio: pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?

17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

El día que nos predicaron el evangelio la fe vino a nosotros para poder recibir la vida eterna; en ese momento, cuando recibimos a Jesús vino la fe a nosotros.

2 Tesalonicenses 3:2

2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

Es evidente que no todas las personas tienen la fe sino solo aquellos que han recibido a Jesús.

El asunto es que si ya tenemos la fe como podemos hacer para aumentarla.

En nuestro pasaje de Romanos vemos que hay tres elementos para la fe:

1. El que da el mensaje

2. El mensaje

3. El oyente

En el capitulo 10 y 11 del libro de Hechos, vemos la conversión de Cornelio.

En los versos del 1 al 6 del capitulo 10 dice: “Había en Cesárea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas.”

En este pasaje, vemos dos cosas. Lo primero es que por más justos que seamos, esto no es suficiente para recibir la salvación. No importa lo bueno que seamos, nuestras obras no son suficientes para darnos la salvación.

En el verso 22 vemos el testimonio que dieron de Cornelio: “Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a tu casa para oír tus palabras.”

No es suficiente ser bueno a los ojos de los demás, necesitamos oír las palabras de la salvación.

Lo segundo que vemos es que los ángeles no pueden predicar el evangelio, Dios no les encomendó esa tarea a ellos sino a nosotros. Es por eso que Jesús nos dio La Gran Comisión en Marcos 16:15-16: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En Hechos 11:11-17 Pedro relato al concilio de Jerusalén lo que sucedió: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesárea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron conmigo estos seis hermanos, y entraron en casa de un varón, quien nos contó como había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; el te hablará palabras por las cuales serás salvo tu y tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros también al principio. Entonces me acorde de lo dicho por el Señor cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

El verso 14 se lee así en la Biblia Castilian: El ángel también le aseguró que, por mis palabras, él y toda su familia serían instruidos para alcanzar la salvación”; y en la Nueva Versión Internacional: “Él te traerá un mensaje mediante el cual serán salvos tú y toda tu familia”.

Notemos que Cornelio necesitaba oír palabras, para poder ser salvo. Y al oír esas palabras es que recibió la vida eterna.

En este pasaje vemos los tres elementos de la salvación:

1. El que da el mensaje fue Pedro.

2. El mensaje fue la predicación del evangelio.

3. El oyente fue Cornelio y su casa.

De ahí vemos que la fe para salvación vino por el oír la predicación de la Palabra, específicamente en el área de la salvación.

El Logos y el Rhema

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

En la Biblia Dios Habla Hoy se lee: Así pues, la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo”; y en la Nueva Versión Internacional: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”.

Es interesante notar término griego que se usa para palabra. Hay dos palabras que se usan en el Nuevo Testamento para palabra:

1. Logos: Nos habla de toda la Biblia en conjunto, toda junta en un paquete. La Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis.

2. Rhema: Nos habla de una materia específica, de un tema de la Palabra de Dios.

La base de la fe es la Palabra de Dios; por eso, debemos entender que aspecto de la Palabra de Dios se necesita, para poder conseguirla.

En este pasaje bíblico, se utiliza la palabra Rhema; es decir, la fe viene cuando estamos oyendo una y otra vez un tema específico de la Palabra de Dios.

Notemos que la fe no viene por oír una sola vez la Palabra, sino por el oír de una manera continua la Palabra de Dios.

Mucha gente no recibe de Dios, porque no se toman tiempo para dejar que la fe crezca en su corazón. A lo largo de la Biblia podemos ver que debemos ser diligentes en nuestro estudio de la Palabra.

En Josué 1:7-9 dice: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartara de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditaras en el, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en el está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

En este pasaje vemos que Dios le dice a Josué, que la clave para el éxito en la vida se encuentra en el estudio diario de la Palabra de Dios. No solo una vez a la semana sino algo constante.

Si queremos tener fe para recibir de Dios necesitamos pasar tiempo en la Palabra de Dios para recibir lo que necesitamos.

Otra cosa que debemos entender es que a la hora de estudiar la Palabra de Dios siempre debemos tener un norte.

Mucha gente lee la Biblia como si leyera un el horóscopo; toma la Biblia y le dice al Señor: “que tienes hoy para mi,” la abren y lo que les sale, es lo que piensan les está diciendo Dios.

Un hermano que usaba ese método, abrió su Biblia donde dice: “Judas fue y se ahorcó”; cuando lo leyó, pensó: “seguro que Dios se equivocó, leeré de nuevo para estar seguro.”

Volvió a abrir la Biblia y encontró: “Anda tu y haz lo mismo.” Al leer dijo: “Necesito una confirmación.”

La tercera vez abrió la Biblia y encontró: “Apresúrate, no te detengas;” y fue y se ahorcó.

Esa no es la manera de leer la Biblia, ni es la manera de buscar dirección de Dios. En Romanos 8:14 vemos la forma como Dios guía a sus hijos: “Por que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

La forma en que Dios guía a sus hijos es a través de Su Espíritu.

Volviendo a nuestro tema; debemos de ser específicos a la hora que queremos desarrollar la fe en nuestras vidas. En Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare eso también segara.” La Biblia al Día lo dice así: No os engañéis: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.”

En la parábola del sembrador, en Marcos 4:14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra.” Nosotros somos los que sembramos la Palabra en nuestros corazones; y cada semilla produce una cosecha en nuestras vidas.

Si siembras semillas de salvación, eso es lo que tu recibirás en tu vida. Si siembras semillas de prosperidad, recibirás fe para prosperar. Si siembras semillas de sanidad, tendrás fe para ser sano.

Aunque en este caso estamos hablando de la salvación, esto puede aplicarse a cualquier área de la Biblia.

Fe Para Sanidad

Ahora veremos este proceso de la fe en la sanidad divina.

En Hechos 14:7-10 dice: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en el sus ojos, y viendo que tenia fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y el saltó, y anduvo.”

En este pasaje vemos a los tres elementos en el proceso de la fe:

1. El que da el mensaje es el apóstol Pablo

2. El mensaje es el evangelio

3. El oyente es el cojo de Listra

Hemos visto que la fe viene cuando un oye la Palabra de Dios; aquí vemos que Pablo estaba predicando el evangelio.

¿Qué es el evangelio? Evangelio significa buenas noticias. En Lucas 4:18-19 el evangelio es descrito: “El Espíritu del Señor esta sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

En Hechos 10:38 vemos quienes son los oprimidos: “Como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y como este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Cuando Pedro predico a Cornelio y los suyos, les dijo que los oprimidos que Jesús vino a liberar eran las personas enfermas. Y además que el opresor es el diablo.

Por eso, cuando Pablo le predico el evangelio al cojo de Listra, le estaba diciendo que Jesús había venido a librarlo de su enfermedad, y eso produjo la fe en el para recibir su sanidad.

El cojo hizo tres cosas para poder recibir su milagro:

1. Oyó el evangelio.

2. Tuvo fe para ser sanado.

3. Actuó en la palabra de Pablo.

Este milagro que recibió el cojo también lo podemos recibir nosotros. Si tu sigues estos tres pasos también recibirás las cosas que necesitas para tu vida.

Tu ya tienes la fe, así que como este cojo de Listra debes ponerla en operación.